Rafel Montaner, Valencia
Ha llegado la hora H del día D. Hoy, a las 9.30 horas, los científicos del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) de Ginebra, inyectarán el primer haz de millones de protones en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), un gran anillo de 27 kilómetros de circunferencia que han construido a aproximadamente 100 metros de profundidad entre la frontera de Francia y Suiza.
El objetivo de este gigantesco acelerador de partículas, la más potente máquina que se ha creado jamás en Física de altas energías, es reproducir las condiciones de un mini Big Bang con el fin de desentrañar los misterios del Universo.
En el que ya se conoce como el experimento del siglo participan 7.000 científicos de 80 países, entre ellos 49 investigadores del Instituto de Física Corpuscular (IFIC) de la Universitat y del CSIC que han desarrollado dos sensores claves del detector Atlas, uno de los seis radares del LHC que observarán las colisiones frontales de los protones.
El colosal Atlas
De este modo, una parte importante del corazón del colosal Atlas, un ingenio tan grande como la catedral de Valencia concebido para investigar las fuerzas fundamentales del Universo y la naturaleza básica de la materia, se ha elaborado en el Cap i Casal.
Así, el grupo que dirige la investigadora Carmen García ha construido el Detector de Trazos de Silicio (STC), que con sus 6.000 sensores, "podrá medir con mucha precisión la trayectoria de las partículas resultantes de la colisión al situarse muy cerca del punto de choque", según explica García. Otro grupo del IFIC, dirigido por el gandiense Juan Antonio Valls, ha construido parte del Calorímetro Hadrónico (Tical) del Atlas, un sensor que mide la energía de las partículas.
En el punto de mira de lo que algunos han bautizado como el experimento más ambicioso de la historia, en el que se han invertido 6.000 millones de euros, está el saber si realmente existe el hipotético bosón de Higss. La detección de la que ya se conoce como la partícula de Dios, según García, "explicaría por qué las partículas elementales tienen masa, una cuestión no resuelta por las teorías que utilizamos actualmente para describir el Universo".
En busca de la "partícula de Dios"
Salvador Martí, un científico de la Pobla de Vallbona que trabaja junto a Carmen García el Atlas, señala que el LHC "también podrá ayudar a resolver el misterio de la antimateria". La materia y la antimateria, continua Martí, "se debieron producir en las mismas cantidades en el Big Bang, pero por lo que hemos observado hasta ahora, nuestro Universo está hecho de materia únicamente, ¿dónde ha ido a parar toda la antimateria?".
Martí confía en que el gran acelerador del CERN tenga la respuesta a este último interrogante, así como "abrir puertas a otras dimensiones espaciales más allá de las tres que conocemos". Los investigadores señalan que este experimento de altas energías permitirá conocer mejor la estructura de la materia y crear más partículas, cómo las llamadas supersimétricas, que explicarían por qué toda la materia que vemos en el Universo apenas supone sólo el cuatro por ciento de la masa total del mismo.