F. Arabí/J. García, Valencia
Cuando la sesión estrella de las Corts no amarga, ni siquiera retrasa, la hora del almuerzo de los parlamentarios porque acaba antes que nunca -a las 13.45 horas- es que ha cumplido las previsiones. El de ayer fue, en efecto, el debate de política general más descafeinado que se recuerda. No hubo tensión y la expectación fue infinitamente menor. A 72 horas del congreso del PSPV, el portavoz socialista, Ángel Luna, subió a la tribuna maniatado por las circunstancias en un debate que se celebraba, "en el día y la hora que usted ha querido", le reprochó a Camps nada más enchufar el micro.
No es el líder del partido y su cargo tiene fecha de caducidad, aunque prorrogable en función de cómo se resuelva el congreso. "Sólo soy un humilde portavoz", al que este fin de semana "le darán un capón", soltó con sorna. Por eso, Luna mordió, en un discurso que no llevaba escrito, y arrancó siete veces los aplausos de su bancada, pero no quiso comprometer la posición de su partido con propuestas y ofertas concretas. Que la gestora que lo bendijo el día anterior también se despide mañana.
Conforme al trailer avanzado el día anterior, Luna centro buena parte de su intervención en denunciar la forma "autoritaria" que Camps tiene de gobernar. "Usted pervierte las instituciones, amordaza a la oposición en las Corts, ignora la Sindicatura, las auditorías y a cualquiera que no piense como usted", afirmó, para rematar: "Y la culpa resulta que la tiene el malvado Zapatero". Luna puso el "boicot" a Educación para la Ciudadanía como ejemplo de ese talante "autoritario" y entonces aprovechó para acusar al Consell de practicar la insumisión legal y de plegarse a los criterios morales de la Iglesia. "Hay una normativa estatal contra la que se alza la jerarquía más extremista de la Iglesia católica española y usted no se pone al lado de las leyes a las que se debe, sino de los que aplican un estrecho tamiz moral a su conciencia y le dicen lo que ha de hacer", argumentó. "Usted castiga y amenaza a los que no pasan por el aro de ese tamiz moral", añadió. Los sistemas gobernados por criterios religiosos, explicó, se conocen como "teocracias". "Usted se está aproximando bastante" a una teocracia. El síndic socialista tachó al Consell de "premoderno, previo a la Ilustración", y agregó que al "aplicar a sangre y fuego una ocurrencia", en alusión a la asignatura en inglés, "ha sido el hazmerreír de España y de media Europa".
El PSPV puso en solfa la política social. Luna esgrimió la carta del Consell a los dependientes, avanzándoles que se les denegará la ayuda del Gobierno antes de que los hayan examinado los evaluadores. "¿Eso qué es?, ¿Para qué sirve sino para aterrorizar a los dependientes, que es lo que están haciendo ustedes?", le echó en cara a Camps. "Esto es indigno, cruel y degradante, le conmino a acabar con esta práctica", reprendió.
Por arenas movedizas sindicales
El síndic no pasó por alto una crisis que, según él, "es peor en la Comunitat Valenciana que en la media de España". Tras repasar datos que retratan la mala salud de la economía valenciana, criticó que el Consell no haya buscado más soluciones que el plan de impulso a la economía -no aporta fondos nuevos- y un Pavace (suscrito por sindicatos, patronal y Consell) que es un mero "catálogo de buenas intenciones". Un documento "lleno de incorrecciones", un "catálogo perfecto de lo que debería hacer y no hace". Luna anduvo por las arenas movedizas de la crítica a un documento fruto de la concertación social. Y, en la réplica, el presidente se lo echó en cara: "¿Por qué ridiculiza a los agentes sociales?" El portavoz socialista aclaró después: "Me parece tan bien el Pavace que será nuestra guía de oposición".
Luna sentenció que el problema de la deuda no tiene nada que ver con la financiación, sino con ser manirroto en la gestión. Por eso comparó a deuda con la de Cataluña o Madrid, mucho menor en relación al PIB. Recordó que el sistema de financiación lo aprobó Aznar y zanjó: "Si lo quiere cambiar, dígaselo a Rajoy, pero aclárese".