R. Laguna /Efe/E. Press, Valencia
"Papá, que te van a dormir". Estas fueron las últimas palabras que escuchó Federico García el pasado 14 de septiembre antes de entrar a quirófano tras unas pruebas en la mano porque la tenía hinchada. Ayer, los médicos intentaron despertarle del coma inducido en el que ha estado más de tres semanas y comenzó a llorar.
"Estaba muy asustado y llorando porque no sabe que le han cortado el brazo", explicó ayer uno de sus hijos, quien manifestó que los médicos lo han tenido que volver a dormir porque se ha puesto muy nervioso.
El equipo médico que atiende al brigada forestal que se infectó con la bacteria "comecarne" cuando apagaba un incendio en un vertedero intentó reanimarlo ayer. No obstante, se puso muy nervioso y agitado, y no pudieron desentubarlo, algo que deben hacer poco a poco porque temen que las toxinas le hayan afectado a los pulmones.
Toxinas en la sangre
El último parte médico sigue considerando el estado del brigada como estable, aunque "no ha salido del riesgo porque tiene toxinas en la sangre", añadieron fuentes de la familia. La mujer y los tres hijos de Federico se turnan para visitarle dos veces al día en la UCI del hospital de Requena.
Por su parte, el microbiólogo de este hospital, José María García, dijo ayer que este caso es "poco normal e incluso rarísimo". Este experto explicó que la bacteria es un "patógeno de piel y mucosa" que procede en su mayoría de la garganta y que algunas de estas bacterias "tienen mejores recursos para invadir" y no afectan por igual a todos. Al parecer, la que afecta a Federico García pertenece al grupo A, que es la más peligrosa y la más agresiva.
Por su parte, el conseller de Sanidad de la Comunitat Valenciana, Manuel Cervera, calificó como "excepcional" el caso e indicó que el "streptococcus pyogenes", es "una bacteria que en la mayor parte de los casos produce inflamaciones benignas, y que en casos muy contados y excepcionales, produce complicaciones severísimas".