Levante de Castelló, Castelló
La denunciante manifestó que la semana pasada llegó hasta el Caminàs un varón, la golpeó, a la vez que la amenazó con matarla por "no pagar" y porque él era el "chulo" de ese lugar. Según fuentes policiales, la agresión consistió en tirones de pelo y un puñetazo en la cara que le rompió un diente. La mujer cayó al suelo, pero su agresor no se detuvo y continuó dándole patadas en la cabeza.
El presunto agresor viajaba con sus tres hermanos en el coche y amenazó a otras tres mujeres allí presentes que, al igual que la agredida, se negaban a repartir sus ganancias.
Las mencionadas fuentes explicaron que la mujer ya había denunciado anteriormente al sospechoso en junio de este mismo año, cuando éste entró en su domicilio y la agredió por no querer pagar por ejercer la prostitución en el Caminàs.
De la investigación se pudo comprobar que el presunto agresor y sus tres hermanos regresaron a Rumania dejando en el Caminàs a la mujer del primero, que ejerce el control sobre varias chicas, y amenazó a otras que no están bajo sus órdenes para que lo estén y les cedan parte de los beneficios obtenidos, o de lo contrario las echarían de allí por la fuerza.
Los investigadores contactaron con dos mujeres que aseguraron encontrarse controladas por la mujer del supuesto agresor. Una de ellas habría sido retenida en Rumania, trasladada a España y obligada a ejercer la prostitución, en contra de su voluntad, por parte del supuesto agresor, uno de sus hermanos y la mujer del primero, obligándola a prostituirse desde las 9.00 hasta las 21.00 horas de cada día.
En cambio, otra de las víctimas manifestó que vino a España a ejercer la prostitución libremente, repartiéndose las ganancias al 50%, y que iba a casarse con otro de los hermanos, pero que se quedaban con todo lo que ganaba y de la boda no había nada, por lo que se sentía engañada y estafada e intentó en varias ocasiones abandonarles, pero estaba amenazada.
Los policías detuvieron a la mujer, y ya se han puesto en contacto con autoridades de Rumanía para capturar al sospechoso y a sus hermanos, quienes, supuestamente extorsionaban a las prostitutas, solicitándoles 300 euros semanales por trabajar en el Caminàs.
Asimismo, habrían traído una serie de mujeres desde Rumania, para prostituirlas. Les entregaban íntegramente los beneficios obtenidos y propinaban palizas a las que no entregaran el dinero.
Según la Policía, la detenida controlaba a las mujeres que trabajaban para la organización, gestionaba clientes y retiraba el dinero a éstas tras los servicios. Además, transmitía las demandas realizadas por el jefe del grupo a las demás mujeres.
Además hay un cuarto hombre que haría las veces de chofer de los miembros del grupo y de las mujeres bajo su cargo hasta su lugar de trabajo, según las citadas fuentes policiales.