Maite Ducajú, Valencia
-¿Piensa dimitir como han pedido cientos de personas en los últimos días?
-Creo que estoy trabajando para los intereses generales de la Comunidad y la única persona que puede pedir y obtener mi cabeza, en todo caso, es quien me nombró. Yo respeto las opiniones de los demás pero, en este caso, no las comparto en absoluto. Entiendo que son manifestaciones producidas en un contexto que no responde a la política real que se ha hecho en educación desde la Consellería en los últimos años.
-Hay muchos colectivos que están muy enfadados, que dicen sentirse burlados y que consideran que la política educativa se ejerce en la Comunitat a base de "ocurrencias".
-De hecho, el problema, como todo, tiene dos visiones. Ellos se pueden sentir burlados y están en su derecho y yo me puedo sentir no escuchado desde el principio de mi mandato en temas absolutamente trascendentales que siempre han encontrado la enemiga en estos agentes, como son la prevención de la violencia, el decreto de derechos y deberes con su parte de defensa al profesorado, a su dignidad, la autoridad, su capacidad operativa en el aula. Tampoco ahí ni siquiera se hizo el mínimo gesto para poder dialogar o en las evaluaciones diagnósticas, donde tampoco hubo colaboración. Esos tres temas, desde el primer momento, fueron boicoteados, incluso de forma difícil de entender por parte de la ciudadanía en general, como la notificación de los casos de violencia escolar.
-¿Ahora hay mejor respuesta?
-Poco a poco se va imponiendo el sentido común. Aquí hay un fenómeno que traspasa la política educativa sectorial para inscribirse en un contexto de política general. Sencillamente, hay un sector de la izquierda que piensa que el Partido Popular no tiene derecho a gobernar, en una concepción que a mí me parece antidemocrática y que, por otra parte, tampoco es nueva en la historia de España. Se busca la confrontación permanente. Me preocupa que el PSOE se haya alineado porque dificulta lo que debería ser una interlocución natural entre las dos fuerzas políticas.
-¿A qué cree que se debe?
-En educación se da una distorsión importante y es que el sindicato mayoritario que representa a los profesores en el sector público no tiene correlato político con presencia significativa. Hay una tendencia mal disimulada en hacer política general desde la educación. Me preocupa que en los últimos años no hemos tenido ninguna interlocución positiva con el PSOE. Desafortunadamente, el portavoz parlamentario, señor Sanmartín camina más por los ataques personales que por el debate político. Me preocupa porque la sociedad valenciana no se merece que el principal partido de la oposición se sitúe en posiciones radicales. El PSOE ha elegido un compañero de viaje muy peligroso para sus propios propósitos. Ellos sabrán lo que hacen.
-¿A quién se refiere?
-Al sector más radical del contexto educativo.
-Las movilizaciones son porque se considera que la escuela pública no está bien tratada y por la orden de dar Ciudadanía en inglés.
-Empezaremos por lo importante, porque el hecho de que Ciudadanía se imparta en inglés y ocupe las mayores energías de nuestra sociedad me parece un absoluto despropósito e indica la distorsión de algún sector del sistema educativo. Efectivamente, lo de la escuela pública no es de ahora, es recurrente. En relación con lo que le decía, cualquier movimiento que hace el Partido Popular es interpretado en clave de consigna y esa es una gran consigna. Frente a esto, diré que la Comunitat Valenciana tiene la red más potente de las de su tamaño. La proporción de 70 a 30 centros público/concertados es la más alta de su contexto y continúa creciendo. El Consell sigue batiendo récords en construcción de centros, como en aumento de plantilla de profesorado de la red pública, en inversiones, en su mejora tecnológica. Por su puesto que siempre quedan flecos y la habilidad de los radicales y de la oposición es resaltar estos flecos y olvidar el grueso de la política del Consell.
-Las cifras de fracaso escolar son muy altas, independientemente de cómo se utilicen.
-Estamos entorno al 30%-31%. En los últimos años hemos tenido un descenso de punto por año. Partíamos del 40%. Independientemente de que se clarifiquen criterios, depuren listados. Es verdad que se detectan disfunciones. Todas estas medias que los radicales consideran "ocurrencias" responden al intento obvio de mejorar las condiciones del sistema. Para mejorar hay cuatro grandes soportes: las leyes básicas educativas. Y nosotros nos encontramos, lo tendrá que entender el socialismo español, con un modelo educativo que no se tiene en ninguna parte del mundo, el modelo Logse. En su día tuvo su contexto, cuando se creó la escuela comprensiva en Inglaterra que hoy la ha abandonado hasta los que lo crearon. En un mundo global y competitivo hay que ir hacia sistemas educativos que primen el trabajo, el esfuerzo, la disciplina, la autoridad del profesorado. Otro elemento son las relaciones con la familia. Y luego está lo que básicamente son las competencias de la Generalitat, pero hay decretos de obligado cumplimiento. Hemos intentado actuar en el debate público, volver a repensar la ley básica de educación. Pero los ideólogos del PSOE que trabajan en materia educativa son los mismos de los años 70. No ha habido cambio generacional, un relevo en cuanto a la concepción filosófica de la educación.
-Conseller, ¿es un provocador?
-No, lo que sí está claro es que tengo una máxima, y es que no está uno en los puestos para que todo quede igual, hay que intentar algún tipo de mejora y hay que sufrir a veces molestias, como en medicina. Para que un conseller de Educación no se considere un provocador debería estar en un congelador y no molestaría a nadie. Algunos creen que mi misión es hacer muchos colegios, subirles el sueldo y callar.
-¿Hay salida al conflicto?
-Tiene que ser bidireccional. La habrá si hay voluntad por las dos partes.
-La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega ha dicho que no se introduzcan elementos de discusión en Ciudadanía.
-Es curioso que ponga las normas como quiere y luego no se puedan discutir. El PP no se ha opuesto al concepto se opone a determinados contenidos.