R. Montaner, Valencia
Ricard Vinyes, el principal historiador de la represión sobre los niños republicanos en España, cuenta que, a diferencia de Argentina, donde todos los robos de menores fueron clandestinos, "aquí el Estado no se escondía, sino todo lo contrario, estaba orgulloso de ello, porque era una operación de 'salvamento' de los niños. Creó una culpa pública en la que los hijos de los 'rojos' eran apartados de sus padres para ingresar en instituciones donde redimir los pecados de sus padres y la máxima expresión de esa purga era que esos niños se hicieran curas o monjas".
El ideólogo de esta segregación fue, según Vinyes, el psiquiatra Antonio Vallejo-Nágera, jefe del Servicio de Psiquiatría del Ejército. El estudio del "Biopsíquismo marxista" que hizo con las mujeres de la prisión de Málaga, basado en las teorías delos congresos psiquiátricos de la Alemana nazi a los que asistió, le llevo a diseñar un programa de "eugenesia, protección y mejora de la raza en el que la única solución para los hijos de los 'rojos' era separarlos totalmente de sus madres".
Vallejo-Nágera, no sólo era el referente de la Psiquiatría española de la época "sino que su mujer era íntima amiga de la mujer de Franco", por lo que esta influencia se plasmó en una serie de leyes que a finales de 1939 y 1940 dieron paso a una gran depuración infantil que permitía separar a los niños de sus madres encarceladas cuando cumplían los tres años e ingresarlos en instituciones donde los padres perdían la tutela, pudiendo, por tanto, ser dados en adopción sin el permiso de sus progenitores.
Adopciones irregulares
"No hay documentación fiable sobre adopciones irregulares, solo tenemos indicios, pero no podemos ir más lejos porque el Tribunal Tutelar de Menores impide consultar sus archivos a pesar de que esos 'menores' ya tienen 60 o 70 años", resalta Vinyes.
El caso más sangrante es el de las condenadas a muerte embarazas, cuyos hijos en la mayoría de los casos eran fruto de violaciones durante los interrogatorios. Aunque no siempre se cumplía, la ley prohibía ejecutar a las gestantes. "Las fusilaban apenas 48 horas después de dar a luz, algunas de ellas sentadas en una silla porque no podían tenerse en pie. ¿Qué pasaba con los niños? Ni idea, los sacaban de la prisión no se sabe dónde".