EDITORIAL
Al cumplirse hoy el 25.º aniversario de la aprobación, en Alicante, de la Llei d´Ús i Ensenyament del Valencià, un hito histórico en el proceso de recuperación y normalización de la lengua autóctona, los principales agentes implicados en el cumplimiento de la norma y la promoción del habla ofrecen visiones diferentes sobre los resultados. Para el gobierno del PP en la Generalitat, la ley promulgada por un parlamento de mayoría socialista era un buen principio y buenos han sido los resultados. Por ello, resulta algo sorprendente el mensaje simultáneo de que la Generalitat impulsará el valenciano «sin tapujos ni timidez y con orgullo» pronunciado ayer por Font de Mora, como si ésta fuera una nueva intención del Ejecutivo de los populares que no estaba hasta ahora en el listado de objetivos.
Escola Valenciana, por su parte, no es tan optimista, y subraya en las bodas de plata de la ley que de las cinco misiones específicas que se marcó la norma, sólo se ha cumplido la relativa a la delimitación de territorios con predominio de uso del valenciano y del castellano. Esta organización, compuesta por 24 asociaciones, se ha sentido en la necesidad de crear una oficina de derechos lingüísticos para defender a los ciudadanos a quienes se niegue por algún motivo el derecho a vivir en valenciano.
Las cifras indican que la enseñanza del idioma y en el idioma han aumentado considerablemente, pero aún queda mucho por hacer, sobre todo en la normalización del uso, que es el principal reto para los próximos 25 años.