Ciudadanos y estulticia

 
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EMILIO GARCÍA La reacción de la Conselleria de Educación ante la resistencia de los profesores y sus representantes sindicales a que Ciudadanía se imparta en inglés confirma el error de planteamiento del Gobierno valenciano y su dilatada actitud de mantenella e no enmendalla.
Hemos sido muchos los que hemos observado perplejos las contradicciones políticas del PP y los turbios consejos de sus asesores técnicos y pedagógicos en esta y otras comunidades autónomas. Discrepamos acerca de la utilidad de una asignatura como Educación para la Ciudadanía, que se ha tildado de refrito de materias pretéritas a distintos niveles educativos y políticos como Formación del Espíritu Nacional, Reglas de Urbanidad, Urbanidad y Cortesía, Ética o Ética y Sociología, todas las cuales han pasado por las aulas de distintas generaciones con más pena que gloria. Pero declaramos categóricamente imposible organizar un sílabo que exige a profesores y alumnos superar un obstáculo infranqueable: el idioma.
Tener plantados en el aula, como se ha hecho a base de coacciones, a dos profesores, uno titular de la asignatura Educación para la Ciudadanía (para la que no se halla preparado específicamente, como ocurre entre los licenciados en filología valenciana, historia, matemáticas, biología) y otro convertido en autómata (el profesor de inglés, que habría de actuar como intérprete simultáneo, especialidad harto difícil, puesto que requiere unas destrezas adquiridas en las facultades de traducción e interpretación y reforzadas por la práctica intensiva) es una genialidad que habría de pervertir todo el proceso de la asignatura y, de rebote, el currículo de los centros.
Nos hemos tomado la libertad de curiosear, como un ejemplo anecdótico entre miles de modelos que se siguen en el mundo, el programa de estudios de Indian Hill High School, centro de secundaria de la ciudad de Cincinnati, Estados Unidos, tratando de encontrar un equivalente de la asignatura de Ciudadanía. Lo más parecido es lo que ofrece el Departamento de Estudios Sociales, cuyo cometido es «ayudar a los estudiantes a hacerse ciudadanos del mundo responsables». El itinerario busca potenciar su sensibilidad multicultural, aceptar el cambio, adoptar una perspectiva histórica y asumir su responsabilidad social y laboral. «Los estudiantes deben ser capaces de resolver situaciones conflictivas por medio del compromiso personal, aprender a participar en el servicio a la comunidad y trabajar eficazmente en grupos. Los estudiantes alcanzan una mayor comprensión de su papel como ciudadanos y continúan desarrollando sus destrezas en el estudio y la investigación». El requisito complementario es la participación activa en el servicio a la comunidad.
Volviendo los ojos hacia el programa de Ciudadanía, encontramos los mismos principios que rigen un conglomerado de sociología, historia, ciencia política y sicología social como el que acabamos de citar. Pero estos campos del conocimiento no son materia monográfica, sino, como ya hemos dicho en otro momento, multidisciplinar. Tienen demasiada enjundia para desmitificar o focalizar el asunto, quitándole por un lado importancia al hablar de una asignatura más que no estorba al resto del currículo, y por otro, presentándola ceremoniosamente como asignatura imprescindible para la educación integral del alumno.
Para hundir una asignatura polémica como Ciudadanía sirve de muy poco sobreinflarla con aditamentos extravagantes. En los medios educativos es archisabido que el conocimiento se adquiere a través del idioma, y no al revés. Si la Conselleria de Educación del Gobierno valenciano se planteaba convertir a los alumnos en ciudadanos políglotas, hay métodos más eficaces que el propuesto. Si lo que pretende, o pretendía, es boicotear la asignatura de Ciudadanía, el procedimiento legal es discutir el asunto políticamente con el Gobierno de Madrid y tratar de ganar la batalla en los tribunales. Lo que no puede hacer es manejar a los profesores y los alumnos como si fueran portadores de alguna deficiencia. La pedantería de los responsables de la educación valenciana ha rayado en la estulticia.

*Doctor en Filología Inglesa.

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