Susana Barberá, Castelló
La Universitat Jaume I ha instalado urinarios ecológicos para fomentar el ahorro de agua en el campus, ya que estos no la utilizan. El sistema que tiene este retrete, que es de pie y colgado a la pared, según explica José Roger, miembro de la Oficina Técnica de Obras y Proyectos (OTOP) de la UJI, es un sifón que cierra perfectamente una vez se ha depositado la orina en el mismo. La idea de instalarlos surgió a raíz de una visita de miembros del departamento de la oficina de obras a la feria del agua de Zaragoza, según explicó Roger, y "allí los vimos y nos pareció una buena idea para poder continuar con el ahorro, una medida que siempre estamos incorporando en todas las partes del campus".
Desde el pasado mes de septiembre hay instalados dos urinarios de estas características, a modo de prueba, y por ello se han colocado en una zona en la que hay un elevado tráfico de personas como son los servicios para hombres de la planta baja de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas, que se encuentran junto a la cafetería. Una vez se verifique que el resultado es positivo se instalarán, por fases, en el resto de centros del campus.
El hecho de ampliar el número de retretes se va a estudiar con detalle porque el precio se dispara si es ecológico llegando a costar hasta 600 euros, y en cambio uno normal tiene un precio de unos 200 euros.
Resultados
La valoración del uso de estos urinarios ecológicos y del ahorro de agua que se puede conseguir con los mismos se efectúa sobre los 261 urinarios (entendidos como los que están colgados en la pared) que hay en todo el campus. Y junto a esto se tienen en cuenta los posibles usuarios, que en el caso de la Universitat Jaume I han contabilizado hasta unos 6.937 hombres entre estudiantes, personal de administración y personal docente.
En un principio y aunque no hay ningún informe final, explica Roger, "estamos detectando que entre los problemas con los que nos podemos encontrar con este tipo de urinarios es que al no tener agua, en las tuberías se acumula la urea y la cal de los restos de la orina y esos depósitos pueden ir deteriorándolas, por lo que de un lado es una buena opción porque no gasta agua, pero de otra, no lo será tanto, si hay que cambiar cada cierto tiempo, no muy largo, las tuberías porque están obstruídas".
El modo de limpieza de este tipo de retretes es bastante simple, según explicó Roger, ya que cada cierto tiempo, el personal de limpieza echa un producto específico para higienizar el mismo y esto provoca también que no haya malos olores en ningún momento.