Carlos Alós, Castelló
El espacio radioeléctrico valenciano está saturado. El colapso se arrastra desde hace años, pero el número de emisoras que lanzan sus contenidos a través de las ondas sin los derechos legales necesarios para hacerlo se ha disparado en la Comunitat Valenciana en los últimos años, dentro de un régimen de permisividad por parte de la Administración autonómica. Más de doscientas emisoras de radio abarrotan el dial valenciano de la frecuencia modulada (FM) con emisiones al margen de la ley frente a las 70 legales, entre privadas y públicas, incluidas las municipales.
El listado oficial relaciona 214 emisoras clandestinas en la Comunitat Valenciana y 37 de ellas en la provincia de Castelló, aunque las cifras son mucho mayores y, según otras fuentes consultadas en el sector, alcanzan las 400. El fenómeno de la ilegalidad es moneda corriente en el sector y las cadenas comerciales reclaman una acción contundente del Ejecutivo valenciano.
Las grandes cadenas y las emisoras que operan con concesión administrativa son las principales perjudicadas por la proliferación de las piratas, aquellas que emiten sin disponer de la necesaria licencia. Expertos, asociaciones profesionales, de usuarios del sector audiovisual y responsables de emisoras consultados coinciden en que el "pirateo" es el gran problema al que se enfrenta el sector radiofónico.
Todas las fuentes hablan sin ambages de "contaminación" e incluso de una especie de "top manta" radiofónico. La Comunitat Valenciana figura entre las comunidades con más emisoras ilegales y sólo Canarias y Andalucía la superan, según la Asociación Española de Radio Comercial (AERC). Una auténtica invasión, aseguran.
La mayoría de las 214 emisoras ilegales que la Dirección General de Telecomunicaciones tiene catalogadas ofrece una programación mayoritariamente basada en contenidos musicales y deportivos, aunque hay otras de más difícil clasificación, tal como se comprueba en la lista superior, como Radio Adventista, Buena Esperanza, Hechicera FM, Radio Alabanza, Radio Amistad, Radio Buenas Noticias o Buenísima FM por poner alguno de las decenas de ejemplos existentes.
De las 214 emisoras ilegales, 87 están instaladas en Valencia, 90 en las comarcas de Alicante y 37 en Castelló. Para entender la magnitud del problema el dato de Valencia y su área metropolitana donde, según las fuentes, existen 110 frecuencias de FM ocupadas, mientras que las autorizadas entre públicas y privadas suman 36, es concluyente.
Según los informes elaborados por la AERC, que agrupa a las empresas del sector cuyas emisiones están amparadas por concesión administrativa, y el Anuario de las Artes Escénicas, Musicales y Audiovisuales de la Sociedad General de Autores (SGAE), la cifra se eleva a 318, aunque, según las fuentes consultadas en el sector, el número ronda las 400 porque la cantidad de frecuencias de emisión ilegales es muy superior debido a que la mayoría utiliza varios transmisores en cada provincia.
El estudio más reciente de la AERC es de 2005, pero según sus cálculos a las 318 detectadas entonces habría que añadir en la Comunitat Valenciana "entre 30 o 40 más", según dijeron a Levante-EMV. Concretar una cifra es complicado porque los cambios son continuos. "Mañana abren en el 88.1 y otro día están en el 92.8, por ejemplo", explican. La disparidad de cifras la condiciona también que en algunos recuentos no se incluyen aquellas emisoras municipales explotadas comercialmente, apuntan las fuentes, que recuerdan que la ley prohíbe expresamente ceder a empresas la explotación de emisoras municipales.
"Manga ancha de la Administración"
Hay coincidencia en que existe una "manga ancha tremenda" por parte de la Administración y que las piratas han llegado a formar auténticas cadenas. Hay conglomerados ilegales que tienen hasta cinco o seis emisoras, explican. El catedrático de Periodismo de la Universitat de València y profesor de Comunicación Audiovisual, Josep Lluís Gómez Mompart, asegura que el daño que las emisoras ilegales provocan en las legales es "evidente e importante". Lo mismo cree el profesor de Estructura del Sistema Audiovisual de la Universidad CEU-Cardenal Herrera, Juan José Bas, quien además añade que el pirateo es un fenómeno "muy arraigado y difícil de erradicar. Hubo en los 90 un tipo de radio, digamos comunitaria, ideológica o alternativa, pero eso se ha diluido y ahora la razón es puramente comercial", sostiene.
Gómez califica de "extraña" la actuación de la Administración autonómica que está "obsesionada" con algunos canales de televisión, "fundamentalmente catalanes", pero por contra "no parece preocuparle el tema radiofónico ni avanza en las denuncias que obviamente debería imponer".
Los expertos mantienen que la proliferación de radios ilegales atenta contra la solvencia económica de las empresas legales y además provocan interferencias en las emisiones de las firmas comerciales que han seguido todos los trámites y tienen los derechos para emitir legalmente.
"Es realmente sorprendente y no se puede descartar", continua Gómez Mompart, que esa inacción a la hora de sancionar se deba a que en algunos aspectos "muchas de las ilegales favorecen la hegemonía política del partido que gobierna la Generalitat". "Piensan que no vale la pena actuar porque tendrían que ir contra todas y algunas de ellas no les perjudican, pero el daño que hacen es evidente. En la televisión hay un cierto control, pero en el caso de la radio es muy descarado", añade. "Las ilegales campan a sus anchas en los mercados de publicidad local", apunta Bas.
Desde la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC), especializada en publicidad y telecomunicaciones y que dirige el alicantino Alejandro Perales, se considera que el sector radiofónico está "muy mal regulado" y advierten de que existe un problema de "competencia desleal" y un "solapamiento de señales, que nace de la mala regulación y también es necesaria mucha mayor vigilancia", remarca Perales. Sin embargo, la AUC aboga por regular y proteger las radios que actúan en entornos muy concretos "como las emisoras comunitarias y aquellas que tienen orientaciones de carácter social o cultural", añade el portavoz.
"Un incumplimiento masivo"
Los expertos señalan que en el ámbito universitario valenciano no existen estudios sobre el fenómeno de las radios ilegales y la única asociación en España que ha realizado trabajos en este campo es la AERC. Su secretario, Alfonso Ruiz de Assín, que también preside la Asociación Europea de Radios (AER) -que representa a más de 4.500 emisoras privadas de toda la UE- corrobora que la Comunitat Valenciana es una de las que más destaca "por un incumplimiento masivo", señala.
De Assín explica que la competencia sobre el cierre de emisoras ilegales es "compartida" entre el ministerio y la comunidad autónoma porque el uso del espectro es del Estado, pero la capacidad de concesión corresponde a la comunidad autónoma. El también presidente de la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR) aduce que los cambios en el espacio radiofónico son continuos y asegura a Levante-EMV que el tema es "gravísimo"."El incumplimiento masivo de la ilegalidad en radio es absolutamente inaceptable", remarca.
Su estudio más reciente concluye que en España existen 2.219 emisoras ilegales, 318 de ellas en la Comunitat Valenciana. La asociación, que actúa cuando recibe una denuncia de cualquiera de sus asociados, acudió con el catálogo de ilegalidades al Ministerio de Fomento, que tenía las competencias que ahora ostenta Industria y a las 17 comunidades autónomas. "Todas, también la valenciana, reconocieron la realidad del problema y mostraron su predisposición a atajarlo", recuerda De Assín.
Guerra en las ondas valencianas
Las autonomías plantearon al Gobierno la necesidad de un plan técnico de FM, ya en ejecución, pero ninguna quiso liderar el cierre de emisoras clandestinas, recuerda el portavoz, sino que preferían reclamar una actuación conjunta de todas encabezada por el Gobierno. "Por eso ahora hay una especie de 'impasse' porque hay procesos concesionales en marcha. El compromiso del Gobierno y de las autonomías es que cuando acaben estos procesos se impondrá la legalidad radiofónica y se cerrarán las ilegales. Hasta ese momento hay un régimen de cierta tolerancia", añade De Assín.
Fuentes consultadas en el Gobierno valenciano también señalan que el fenómeno no es nuevo y que en la actualidad hay un impasse porque existe un proceso de concesiones de frecuencias de FM en marcha.
Mientras, en el espacio radioléctrico valenciano se ha desatado una auténtica guerra en las ondas. Con una inversión de 20.000 euros más o menos se puede poner en marcha una emisora y pasar de emisiones de cinco a diez kilowatios de potencia puede costar unos 30.000 euros, explican fuentes del sector que aseguran que la forma de actuar de las piratas es sencilla. "Pero si alguien se queja, o se queja mucho porque le molesta, pues ellos se van a otra frecuencia. Es tan fácil como darle a una ruedecita. Es muy habitual escuchar emisoras que de repente anuncian un día a sus oyentes que cambian la emisión a otro punto del dial", señala un directivo de una emisora valencia.
Así, oyentes de emisoras veteranas tienen cada vez más problemas para recibir la señal que durante años llegaba nítida. "Nosotros recibimos muchas cartas de oyentes que tienen problemas para escucharnos. Oyentes fieles a un determinado programa durante años y que de repente no pueden sintonizarnos. Luego te das una vuelta por la zona, en Sedaví sin ir más lejos, y ves una emisora pirata de repente instalada allí", cuenta Enrique Ginés, de la 97.7.
En este sentido, el director de Radio Valencia Cadena SER, Ángel Tamayo, corrobora que hay "casos flagrantes" con auténticas cadenas con 6 ó 7 frecuencias ocupadas en diferentes ciudades y señala que el daño que se produce a las legales "es muy grande" ya que este tipo de empresas piratas tienen unos costes de producción muy bajos "tanto como el daño que hacen". Una vez abierta la emisora ilegal ya es muy difícil que se cierre y, además, explican que ha florecido un negocio de compra-venta de emisoras clandestinas. "Hay una persona que gestiona el dial entero de las piratas, aunque realmente compran un hueco que no existe", sugieren otras fuentes. En algunos casos se trata de emisoras que llevan hasta 20 años en el aire pese a carecer de permiso para conducirse por las ondas hertzianas.
"Revientan el mercado"
Pero el verdadero problema de las emisoras ilegales no es que emitan sus contenidos sin licencia sino que ensucian el dial continuamente. Emisoras que emitían desde Valencia hace 15 años con tres kilowatios y medio de potencia desde cota cero -en la frecuencia modulada a más altura mejor cobertura- y que llegaban sin problemas a la Safor tienen hoy problemas para hacerse escuchar en amplias zonas de l'Horta pese a emitir con tres veces más potencia y desde una cota mucho más elevada. Así, lo primero que se resiente es el mercado comercial. "Lo revientan directamente porque no puedes vender publicidad donde no te sintonizan con claridad", se lamentan en el sector.