JUAN JULIÁ
Durante los últimos cuatro años, la Universidad Politécnica de Valencia ha consolidado grandes avances en aspectos tan destacados como la docencia, innovación e investigación. La inserción laboral y las relaciones con el mundo de la empresa privada, el compromiso social, la movilidad para el alumnado y muchas otras áreas esenciales por su papel a la hora de mejorar y enriquecer el desarrollo y crecimiento de las personas. Tanto en el nivel académico como en el profesional, hacia donde se dirige el alumno tras su paso por la Universidad.
Esto ha contribuido a reforzar nuestro posicionamiento como centro universitario de prestigio, realidad respaldada por el hecho de que más del 80% de los alumnos actuales de la UPV haya elegido esta universidad para su formación, y lo ha hecho por el prestigio que representa, por las salidas profesionales que ofrece la titulación escogida y cursada en la UPV y por la vocación de cursar unos estudios y obtener una titulación con el sello de la Politécnica.
Como rector de la UPV y con el apoyo de toda la comunidad universitaria -quien sin duda tiene todo el mérito de lo que hoy día es nuestra universidad- podemos afirmar que se han cumplido todos los compromisos asumidos hace cuatro años por el actual equipo de gobierno. Sin embargo, considero necesario destacar que el verdadero y más importante esfuerzo que se ha llevado a cabo como prioridad ha sido, sin duda alguna, el compromiso con las personas. Con nuestra comunidad universitaria y, en particular, con nuestros alumnos.
Durante los últimos cuatro años, los alumnos de la UPV han visto incrementados en un 50% los intercambios de movilidad con otras universidades europeas, lo que ha permitido que cerca de 4.000 alumnos hayan disfrutado de una experiencia sumamente enriquecedora -en términos académicos y personales- que sitúa a la Universidad Politécnica de Valencia a la cabeza de las universidades españolas en cuanto a programas de movilidad se refiere.
Es en esta línea donde se están desarrollando nuestras propuestas para el alumnado, centradas en la posibilidad de dirigir nuevos programas de intercambio a los estudios de postgrado. De forma que nuestros alumnos puedan adquirir esta experiencia en las universidades internacionales que la UPV ponga a su disposición, lo que nos permitirá avanzar aún más hacia índices de inserción laboral más satisfactorios.
Sin perder de vista los resultados actuales ni tampoco el hecho de que los alumnos de la Universidad Politécnica de Valencia encuentren trabajo en la mitad de tiempo que la media de los universitarios españoles, a juzgar por los datos que ofrece la OCDE: un alumno de la UPV encuentra trabajo en tres meses tras su titulación, frente a los 6,2 meses de la media universitaria española.
Sin embargo, y dado que todo es susceptible de cuestionarse y mejorarse -éste es el verdadero espíritu universitario- vamos a hacer de la inserción laboral, de la relación entre la universidad y la empresa y, en definitiva, de la oportunidad de facilitar a nuestros alumnos una vida postuniversitaria más satisfactoria, uno de los retos más destacados de nuestra futura acción de gobierno. Pretendemos mantener el orden ascendente de las prácticas en empresas, incrementar las cifras del curso 2007-2008, año en el que cerca de 5.400 alumnos han realizado prácticas retribuidas en empresa, frente a los 4.900 del curso 2004-2005, sin perder de vista la calidad de las prácticas.
Otro aspecto es la realidad del rendimiento y la calidad docente, es decir, dos de los indicadores más destacados del proceso de formación universitario. En este ámbito, nuestros alumnos pueden tener claras las mejoras constantes que su universidad ha propiciado, en aspectos tan relevantes como las tasas de créditos aprobados sobre matriculados -desde el 62% en 2004 hasta casi el 66% en 2007-, la reducción de los índices de abandono de estudios -del 5,39% en 2004 al 4,33% en 2007-, la tasa de éxito docente o de créditos aprobados, tres puntos por encima de la del conjunto de enseñanzas técnicas del sistema universitario español.
Todas estas mejoras han sido percibidas por el alumnado de nuestra universidad, cuyos índices de satisfacción con la docencia recibida han mejorado en casi un punto sobre diez durante los últimos cuatro años. Éste ha sido y continuará siendo nuestro camino a seguir, un camino en el que todos nos encontramos, pues en definitiva la Universidad Politécnica de Valencia aspira a ser una universidad para sus alumnos.
*Rector de la Universidad Politécnica de Valencia.