J. Mestre, Castelló
Los malos augurios en el sector citrícola de Castelló se han cumplido. La recogida de clemenules ha acabado en número rojos. Los productores han recolectado unas 50.000 toneladas menos que las previstas por el Consell y las organizaciones agrarias para este ejercicio, mientras los precios han caído cerca de un 4%, según informaron fuentes de la Unió de Llauradors.
La pésima campaña de las clemenules, la principal variedad de Castelló(copa el 70% de la producción), ahonda más si cabe en la crisis que padece el sector desde hace más de cinco años. Para esta anualidad los productores esperaban remontar el vuelo. De entrada, preveían recoger 600.000 toneladas de cítricos, de los que 400.000 iban a ser clemenules. La crisis económica internacional no sólo ha roto las estimaciones sino que ha agravado la situación de la citricultora. La caída de la demanda más las inclemencias metereológicas de otoño han pasado factura.
El delegado de la Unió de Llauradors en Castelló, Vicent Goterris, subrayó que en esta campaña los productores han obtenido 350.000 toneladas de clemenules, un 12% menos que lo establecido en la previsión inicial. Po su parte, el precio en la primera venta de las clemenules, explicó, ha bajado también respecto a 2007. Desde la Unió se habla de un descenso de un 4%. Por kilo de clemenules se ha pagado entre 0,12 y 0,14 euros de media, cuando el mínimo recomendable para poder sufragar costes es de 0,24 euros.
La Unió y Fepac han denunciado en reiteradas ocasiones que lo que paga un consumidor en un supermercado es 900 veces más de lo que recibe un productor. En algunos casos la diferencias entre el precio en el campo y el del punto de venta final alcanza el 1.000%. Desde la Unió no descartan nuevas movilizaciones al considerar que las administraciones central y autonómica aún no han emprendido las medidas prometidas para reflotar el sector.
Recientemente, el jefe del área de Agricultura en la Subdelegación del Gobierno de Castelló, Pablo Gardey, soliviantó a las organizaciones agrarias al negar la existencia de crisis en el sector citrícola. Afirmó que no se podía hablar de crisis cuando se vendía y exportaba la fruta.