J. García/C. Alós, Valencia
Pasaban varios minutos de la diez de la mañana. En el hemiciclo había un extraño runrún de expectación. Menos bullicio en los escaños de lo habitual. A alguien aquello le recordó un velatorio. Pero no. Era la sesión de control al presidente de la Generalitat. Francisco Camps hizo entrada en el pleno arropado por su Gobierno y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Todos los diputados del PP, incluida la presidenta de las Corts, Milagrosa Martínez, y el resto de miembros populares de la Mesa, se pusieron en pie y aplaudieron, ante la mirada atónita de la oposición. Sin embargo, no fue una ovación muy entusiasta; varios diputados apenas hacían el gesto con las manos. Rafael Maluenda o Marisol Linares le daban palmaditas en la espalda. "Este acto lo ha organizado Special Events", asestaba un diputado socialista.
Al momento le tocó subir a la tribuna al portavoz del PP, Ricardo Costa. Su tono de voz era más apagado que otras veces. Luego le llegó el turno a Camps. De nuevo ovación. Antes de hablar, ya se habían puesto en pie los populares y prorrumpido en otra salva de aplausos. "Gracias, gracias, muchas gracias", comenzó el presidente con algo de emoción en sus palabras. Unas palabras que ayer sonaron, como las de Costa, pausadas y más desvaídas. Mientras, en las atestadas tribunas de prensa los periodistas se hacían un hueco a codazos. Hasta la CNN acudió al Palau de las Corts.
El socialista Ángel Luna remató su faena con cierto lirismo: "Me recuerda usted al director de la orquesta del Titanic; se estaba hundiendo el barco y seguía tocando". "Con usted se hace de verdad el aforismo de los clásicos 'sic transit gloria mundi' ["así pasa la gloria del mundo"]; es la conclusión de su mandato". Luego Camps cerró su intervención sacando del bolsillo un papel con un poema que alguien, confesó, le había hecho llegar. La "aristotélica" cita, como dijo Joaquim Puig (PSPV), no era de Santo Tomás de Aquino, como creían los socialistas, sino de Kent M. Keith, un autor norteamericano que escribe libros para ayudar a la gente a encarar la adversidad. Antes, en el mensaje dirigido desde el Palau de la Generalitat, el jefe del Consell parafraseó la célebre frase sobre la persecución del nazismo, que atribuyó erróneamente a Bertold Brech, cuando es del pastor protestante Niemöller.
El abrazo de Díaz Alperi
Respaldo moral no le faltó ayer a Camps. Al final de la sesión, cuando el presidente ya se marchaba, el ex alcalde de Alicante e imputado por el caso Mercalicante, Luis Díaz Alperi, estrechó afectuosamente el brazo mientras le recordaba que él fue imputado a los cinco meses de llegar a la alcaldía pero consiguió cuatro mayorías absolutas. También lo arropó el alcalde de Orihuela, Pedro Hernández Mateo, igualmente imputado. En ese momento, otro diputado, Rafael Ferraro, se le abrazaba como un niño. La sesión la había cerrado otro con las adjudicaciones bajo sospecha, el conseller de Gobernación, Serafín Castellano, quien pidió cerrar la question time al presidente. Castellano usó el turno para defenderse él mismo y a todo el Consell. Aplauso unánime.
Desde primera hora, la dirección tocó a rebato para cerrar filas. A las 9 Camps dirigía su mensaje del Palau arropado por todo el Consell y la alcaldesa de Valencia. Los diputados habían recibido una llamada para reunirse a las 9.15 horas en las Corts. Allí, el portavoz, Ricardo Costa, les indicó que cada uno hiciera lo que creyera oportuno cuando llegara el presidente pero él sabía "lo que iba a hacer". Aseguró que todos tenían "las manos limpias y la conciencia tranquila". "Vienen semanas y meses muy duros; esto es lo más duro que he vivido en la historia de la democracia", confesó.
A las 9.40, la dirección ya estaba en su escaño, esperando, con aparente tranquilidad e incluso risas. Camps, con el Consell y Barberá, llegó caminando por la calle Navellos, a las 10.10. Para la tarde, se convocó junta directiva regional a las 19 horas para aclamar al líder. La cita era de "inexcusable asistencia" y confirmación vía SMS. La secretaria de Costa llamaba para ratificar la presencia.