¡Nihao, pengyou!

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

EDUARDO ALONSO Como recordarán, admiróse un portugués de ver que en su tierna infancia todos los niños de Francia supiesen hablar francés, pues para hablar en gabacho un fidalgo en Portugal llega a viejo y lo habla mal, y allí lo parla un muchacho. Igual pasó a un conseller nada más pisar Pekín, pues en tan extremo confín chinos viejos y chiquets rajan chino mandarín. ¡Con lo difícil que es!, exclamó el conseller valenciano. Y es verdad. Aunque el chino tiene una gramática simple, porque no distingue el género (miembro y miembra) ni conjuga los verbos (yo comer ayer lollito primavela), es un idioma endiablado por la variedad tonal, el orden sintáctico, la estructura analítica y los tres mil ideogramas imprescindibles para leer y escribir a un nivel básico. Además, para aprender chino hay que tener mentalidad de chino, como advierte el profesor Alberto Sánchez Griñán. Desde Confucio, la enseñanza en China se considera un trabajo serio, como empresarial, incompatible con la amenidad y la diversión. Yo mismo lo he comprobado cuando quise ejercer de profe moderno y a la española, o sea, en plan tío guay, motivador y enrollao. Apenas lograba de los chinos un tenue asentimiento por su miedo al ridículo, a perder la cara. Y con los japoneses, igual. El señor Kawamoto, apellido que significa Río de Libros, ingeniero informático y que trabaja como un chino, siempre tan puntual y aplicado, en clase nunca saca los pies del tiesto. En suma, que impartir chino en los institutos valencianos con la mentalidad antichina de nuestros estudiantes será tarea hercúlea y condenada al fracaso.
Pero tiene razón el conseller Shui Yuán Hēi Méi Zi (que en cristiano se traduce por Fuente de la Mora): el chino es la lengua del futuro y a los escolares valencianos hay que abrirles el porvenir de par en par. Dicen que el chino será la lengua del comercio global, y por eso cuarenta millones de personas en todo el mundo estudian pūtōnghuà o chino mandarín. Siempre se ha creído que una lengua es especialmente adecuada para una cierta actividad. Carlos V, que desembarcó en Asturias a los dieciséis años sin saber ni papa de castellano, lo aprendió de corrido, y fue un emperador polígloto, que usaba el italiano para la diplomacia, el francés para el amor, el alemán para hablar a los soldados, el inglés para susurrar a los caballos y el español para dirigirse a Dios. Hablar tantos idiomas es lo menos que se puede pedir a un emperador, y ejemplo debían tomar de él nuestros presidentes de gobierno, que son un reflejo del fracaso de la enseñanza de idiomas en España, con la brillante excepción de Aznar, que en la intimidad parla català y en los foros internacionales se despacha en un inglés académico con soniquete tejano.
He leído críticas aceradas contra el conseller Shui Yuán Hēi Méi Zi por sus propuestas idiomáticas. Plumas afiladas (incluso sindicales) han vertido tinta china contra la clase de Educación para la Ciudadanía por impartirla con un traductor al inglés. Pero tengo para mí que debieran impartirla no dos, sino cuatro profesores de sendas lenguas, de manera que los estudiantes aprendieran de una tacada cuatro idiomas, y, de paso, cuatro ciudadanías. Serían clases tetralingües, es decir, con cuatro traducciones, no simultáneas, para evitar un efecto babélico, sino sucesivas. Uno tras otro, entrarían en el aula los cuatro profes (todos guays, of course) y después de once minutos de mandar, pedir e implorar a los alumnos que se callasen, la clase empezaría así:
-¡Hola, amigos!
-Hola, amics!
-Hello, my friends!
-¡Nihao, pengyou!
Expuse mi plan didáctico a un colega y se mofó de mí. Si nuestros estudiantes acaban el bachillerato cometiendo faltas de ortografía, me dijo, ¿cómo van a aprender a leer y dibujar tres mil enrevesados caracteres chinos? Y me emplazó al próximo informe PISA. La verdad es que me quedé mudo, hasta que acerté a balbucir: mi querido pengyou (mi querido amigo), a todos los revolucionarios, incluso en pedagogía, se les ha tenido en un principio por locos.

COMPARTIR
 



  HEMEROTECA
últimos vídeos en levante-emv.com
 
 
Operación
Tipo de inmueble
Provincia
Anunciese gratis
El portal inmobiliario de
  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
  CONÓZCANOS:  Contacte |  Atención al lector (edición impresa) |  CONÓZCANOS |  LOCALIZACIÓN |  CLUB DIARIO LEVANTE |  POLITICA MEDIOAMBIENTAL     PUBLICIDAD:  TARIFAS  
Levante-emv.com y Levante-EMV son un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de Levante-emv.com. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 
  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | El Boletín  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas