Efe/Reuters, Estambul
El presidente de EE UU, Barack Obama, aseguró ayer durante una visita sorpresa a Iraq que los próximos 18 meses, hasta que se complete la retirada de la mayor parte de las tropas estadounidenses, pueden ser decisivos. En declaraciones a la prensa que lo acompaña en el viaje, Obama indicó que aún queda mucho trabajo por hacer pero "hemos logrado progresos políticos significativos" en Iraq, donde ha dispuesto el fin de las operaciones de combate y la salida de la mayoría de los 144.000 soldados allí desplegados para agosto del año próximo.
Obama subrayó que con la celebración de las elecciones en Iraq el próximo diciembre "muchas de las cuestiones pendientes pueden empezar a resolverse".
Obama también aludió a Afganistán, la otra guerra pendiente de EE UU y para donde ha desplegado una nueva estrategia: "Evidentemente, hemos pasado mucho tiempo intentando pensarlo para que salga lo mejor posible", explicó.
La visita por sorpresa, que según Obama tenía como objetivo expresar su agradecimiento a las tropas por su "extraordinario esfuerzo", se produjo al término de una gira por Europa que le llevó a Londres, Estrasburgo (Francia), Kehl (Alemania), Praga, Ankara y Estambul.
Entrevista con Al Maliki
El plan original, según explicó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, había sido desplazarse en helicóptero a Bagdad para mantener conversaciones con el presidente y el primer ministro iraquíes, Yalal Talabani y Nuri al Maliki. El mal tiempo obligó a cambiar los planes. En su lugar, Obama se desplazó por carretera a la base aérea estadounidense Camp Victory, a donde se dirigió también Maliki.
En la base, Obama se reunió con el comandante de las tropas estadounidenses en Iraq, el general Ray Odierno, saludó a los cerca de 600 soldados presentes y participó en una ceremonia para imponer diez medallas al valor.