AMPARO BARBETA
Valore la temporada
El objetivo era entrar en Champions, no lo hemos conseguido y eso es una decepción grande. El Valencia tiene la obligación de clasificarse para Europa y eso sí se ha conseguido. Creo que el aprobado lo tenemos.
¿Por qué no se consiguió el objetivo?
Por la inestabilidad en todos los sentidos, la falta de consistencia y el, entre otras cosas, no puntuar fuera de casa. El equipo, hasta la jornada 37, ha peleado por estar en Champions y en 30 de ellas ha estado ahí. En casa, el equipo sí ha tenido personalidad, capacidad ofensiva y ha conseguido que el público disfrutara, pero todo eso lo ha perdido fuera y eso es lo que nos ha impedido materializar el objetivo.
¿Había equipo para clasificarse para la Liga de Campeones?
Había.
Honestamente, ¿está sobrevalorada la plantilla?
He tenido que insistir en la competitividad porque al final es eso lo que hace al grupo mejor. La inestabilidad del equipo y la situación económica del Valencia han hecho que el equipo no haya sido constante. Algunos jugadores han dado el cien por cien, y otros no.
¿Ha entrenado a jugadores desmotivados?
En breve haremos una valoración interna y se tomarán decisiones. En cada partido nos examinamos todos y sobre ello se toman decisiones. Este año yo me tuve que adaptar al equipo y ahora, mi idea, es ir adaptando el equipo a mi filosofía. Cuando llegué hablábamos de que el equipo había dado dos pasos atrás y ahora creo que se ha recuperado uno. Para la próxima temporada pido tres cosas. Primero, el compromiso de todos, con la aceptación de roles dentro de la plantilla; competitividad, con dos jugadores por puesto claro y con capacidad para jugar al nivel requerido; y la calidad que se requiere para jugar en el Valencia.
Dice que llegó y se adaptó y ahora aspira a imponer su criterio y hacer su plantilla. ¿Será el momento de valorarlo?
Las valoraciones son libres. Poco a poco he intentado imponer mis ideas y la próxima temporada creo que eso se verá. Llegué sin conocer el comportamiento del equipo en el vestuario y eso, ahora, es diferente. Ahora sé cómo se debe reestructurar el equipo, no sólo a nivel deportivo sino personal. Sin embargo, no todo es fácil ya que para cambiar hay que valorar temas deportivos y económicos. Querría para julio contar con una plantilla de 23-25 jugadores con conocimiento de causa sobre ellos. Firmé por dos años y, al final, es cuando se me valorará. Esto es una cadena, a mi me examinan mis superiores y yo examino a la plantilla.
¿Ha tenido que tragar mucho?
He tragado muchos sapos porque me he tenido que adaptar a lo que había; por ejemplo, yo no quiero jugar con cuatro centrales en defensa, porque no quiero que Alexis o Albiol sean laterales. Quiero más competitividad y, en algunas posiciones, no existía. Una vez pase la Junta Extraordinaria empezaremos a darle forma al proyecto porque entonces ya sabremos qué dirección tomamos. La gente debe saber en qué condiciones hemos trabajado y cómo hemos tenido que ir sorteando obstáculos. El club ya me buscó porque otro entrenador dijo que no, porque sabía las dificultades que se avecinaban. Desde el principio se me explicó que el club tenía un problema económico que iba a repercutir en lo deportivo.
¿Se lo pintaron tan mal como está o se lo edulcoraron?
Sinceramente, pensaba que los problemas se iban a solucionar antes.
¿Cómo ha afectado a la plantilla tanta convulsión social?
El entrenador necesita un referente, saber con quién tiene que hablar y quién le pide explicaciones y, este año, en determinados momentos esta figura ha estado difusa. A veces, la figura del Presidente se ha perdido tanto para mi como para los jugadores y eso no es normal. Nos ha faltado una referencia aunque yo, personalmente, siempre he considerado a Soriano como el jefe. Necesito a una persona que me exija.
¿Se desprende de ello que el equipo, con tantos altibajos, ha sido un reflejo de lo ocurrido?
Por mucho que dijéramos que lo social no nos desviaba, no era cierto. En determinados momentos, tanto problema dificultaba el camino. Y eso mismo le ha pasado a los jugadores. Una evidencia es que, en la fase que más inestabilidad había, menos puntos se sumaron.
¿Fue ahí donde se perdió la clasificación para la Liga de Campeones?
Perdimos en sitios donde, en condiciones normales, deberíamos haber ganado.