J. P. VALENCIA
?
La expresión más clara de la crisis y de la actividad de Cáritas Parroquial podía verse ayer en el economato (almacén de bajo coste) inaugurado por las cinco parroquias del arciprestazgo de Madre Sacramento en la iglesia de San Pascual Bailón, en la calle Doctor Moliner. Allí se atenderá a personas que han quedado en paro, que tienen salarios bajos, pensionistas y "gente que nos ha sorprendido que pudieran estar en esta situación", dijo Pedro Sanchis, sacerdote de San Leandro Obispo.
En la ciudad de Valencia ya hay otros tres economatos de Cáritas Parroquial, pero "nos fue llegando información de las parroquias diciendo que había cada vez más gente necesitada y decidimos hacer este", dice.
El sistema es fácil. Las parroquias compran comida con sus propios recursos y con los donativos de los feligreses y luego la revenden un 40% más barata a las personas necesitadas. Esas personas son previamente seleccionadas por las cáritas de cada parroquia según su situación y disponen de un carné con el que pueden acudir a comprar hasta un tope mensual que depende del número de miembros del núcleo familiar.
Según Pedro Sanchis, el objetivo es atender a unas 200 familias de la zona, aunque todo dependerá de la evolución de las cosas, ya que ayer era el primer día que abrían. Desde luego, el hecho de que se trate de un barrio burgués, no impide que la crisis haga mella. "Aquí también hay bolsas de pobreza oculta, gente que le da vergüenza acudir al economato porque no se han visto así nunca", comenta.
En el futuro esperan participar también en el reparto de alimentos del programa anunciado por el Ayuntamiento de Valencia.