R. FERRANDO VALENCIA
Los cuatros mexicanos son jugadores profesionales que realizan exhibiciones que dejan boquiabiertos a los escolares y a sus padres. El juego ha calado hondo entre los valencianos de cuatro a trece años. La explanada del puente de Calatrava de Valencia acoge mañana a partir de las 17.00 horas una final del juego en la que los ganadores pueden ganar bicicletas, videoconsolas o reproductores de MP4. El único requisito es llevar uno de los seis modelos de plástico que comercializan los mexicanos. Los ganadores serán los que logren que la peonza ruede durante más tiempo en el suelo o en la palma de la mano.
El grupo realiza exhibiciones con catorce tipo de lanzamientos. En noventa días han visitado ochenta colegios de la Comunitat. La tirada más complicada consiste en lanzar el trompo en alto y lograr que caiga sobre la cuerda y que continúe bailando. Humberto Sánchez, uno de los cuatro campeones mexicanos que está promocionando el juego en Valencia, explicó que la clave está "en la habilidad y la destreza". Sánchez apuntó que hay niños que en una semana "consiguen hacer las pruebas básicas", aunque la mayoría necesita entre dos y tres semanas.
Las peonzas de plástico cuestan entre dos y cinco euros. Mónica Huertas, madre de tres hijos, aseguró que van con la peonza a todas partes. "Mis hijos la llevan siempre en el bolsillo. Es un juego tradicional que ahora le han sacado un montón de variantes. Los niños la hacen bailar en la palma de la mano y se imitan unos a otros", añadió.
Humberto Sánchez indicó que en las exhibiciones, como la que harán mañana, hacen "figuras como el columpio" que requieren una gran habilidad. El especialista, que tiene 41 años, afirmó que lleva 25 años practicando el juego ya que en "México está muy extendido". Los trompos que comercializan son muy similares y tienen nombres como Azteca, Orión, Diamante o Cobra.