JOSÉ SIERRA VALENCIA
La Comunitat Valenciana ha caminado en los últimos 17 años en la dirección contraria de la fijada en el Protocolo de Kyoto y lejos de contribuir a una disminución del calentamiento global del planeta lo ha agravado al superar ampliamente en un 70,86% los límites fijados para la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).
Según el compromiso de la Unión Europea ratificado en el Protocolo de Kioto, es necesario reducir en un 8% los niveles de emisiones de este tipo de gases, especialmente el CO2, respecto de los existentes en 1990 entre los años 2008 y 2012 y alcanzar una reducción del 20% antes de 2020, incrementando también la participación de la cuota de energías renovables en el consumo de energía final en un 20%. Se trata del ya famoso "20-20-20" del que en la Comunitat Valenciana solo se está avanzando eficazmente en la dirección de incrementar la aportación de las energías renovables.
Para el caso de España, el compromiso era, en consideración a su atraso industrial, no superar en más de un 15% (para el conjunto de Europa reducir el 8%) los niveles de 1990 antes de 2012. Sin embargo, los objetivos no se están cumpliendo y las emisiones totales en CO2 equivalente en 2007 superaron en un 51,6% las existentes en España en1990.
En este contexto, la "vía valenciana" conduce directamente a la insostenibilidad del modelo y a consolidar el modelo productivo que cada vez más voces autorizadas del mundo científico asocian al colapso climático, según se desprende del informe elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE).
Según los datos de este organismo, del que forma parte el Ministerio de Medio Ambiente y la Universidad de Alcalá de Henares, en la Comunitat Valenciana las emisiones de GEI fueron en 2006 un 85,86% superiores a los valores de 1990, cuando deberían ser del 15% asignado a España, lo que arroja un desvío del 70,86%.
El informe resalta que el fuerte crecimiento económico "no ha sido aprovechado para mejorar la intensidad energética".
En 2006, Andalucía, Cataluña y Castilla-León tuvieron las emisiones más elevadas, seguidas de Galicia. Sin embargo, la existencia en estas comunidades de centrales térmicas que siguen utilizando carbón como combustible y, en contraste, la producción "limpia"- en términos de no emisión de CO2- de la Central Nuclear de Cofrentes, obligan a matizar los datos y elevan la contribución valenciana al cambio climático.
Ese mismo año, las emisiones la Comunitat Valenciana estaban un 85,86% por encima de los valores de 1990 cuando deberían estar ya próximas al 15% de objetivo para España, mientras la población solo había crecido un 23,18%, un patrón similar al de otras comunidades mediterráneas como Baleares-con un +76,6% de emisiones y un incremento poblacional del 30,36% y Murcia (+80,7% y 29%).
Aunque no se trata todavía de cifras oficiales, CC OO y el Worldwatch Institute publicaron en noviembre de 2008 su estimación sobre las emisiones de GEI en 2007. De nuevo la Comunitat Valenciana se encuentra entre las que han registrado mayores aumentos.
Para la OSE, "el desplazamiento de la población hacia la costa y un crecimiento económico basado en modelos que consumen mucha energía (la construcción) tiene un claro impacto en esta evolución".