C. A./J. G. G./AGENCIAS VALENCIA
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, salió a la palestra para reclamar a la Justicia que, «de oficio» e inmediatamente, abra diligencias por si el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha incurrido en un delito de cohecho pasivo al recibir «como dádiva» anchoas del presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla. Según Barberá, si el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, dimitiera por su imputación en el caso Gürtel tendría que seguirle «todo el país, empezando por el presidente del Gobierno» por las anchoas con que le ha obsequiado en varias ocasiones.
De este modo, equiparó los regalos en forma de trajes que las empresas de la filial valenciana de la trama corrupta vinculada al PP hicieron —según Garzón y ahora Flors— a Camps, Ricardo Costa, Víctor Camps y Rafael Betoret con las anchoas que Revilla le envía a Zapatero. Barberá obvió que el presidente no es contratista de Revilla; en cambio, las firmas Gürtel tenían la exclusiva de los trabajos del PP y recibieron millones en adjudicaciones del Consell.
Para la alcaldesa, el artículo sobre el que se basa la imputación a Camps, el 426 del Código Penal, que se refiere a «la autoridad o funcionario público que admitiere dádiva o regalo que le fueran ofrecidos en consideración a su función», «significa que ningún funcionario puede recibir ningún regalo». Por ello, pidió a la Justicia que investigue si a Zapatero se le puede incluir en ese supuesto.
«Todo el mundo conoce que Revilla obsequia a Zapatero, por agasajo o complacencia», con algunas cajas de anchoas, «un producto buenísimo y caro» que para la alcaldesa es «una dádiva».
A preguntas de los periodistas, Barberá aseveró que la posible dimisión de Camps y su relevo al frente de la Generalitat por parte de ella es «un tema que ni se comenta en privado».
Horas después, le contestó el propio Revilla. El presidente cántabro afirmó que regalar anchoas como «presente institucional no tiene nada que ver con vestirse por la cara», y tildó de «absurda y ridícula» la comparación con el caso de Camps. No sólo eso sino que confirmó que todos los años también obsequia al jefe del Consell con este producto típico de su región. La última vez, en Navidad, le envió el presente y Camps le correspondió con arroz y naranjas. «Mal deben de tener el tema cuando el argumento para defenderse provoca la hilaridad nacional», aseveró.
Por su parte, la portavoz del PSPV en el Ayuntamiento de Valencia, Carmen Alborch, concluyó que Barberá, con sus declaraciones, «reconoce implícitamente que aceptó los trajes como regalo». A su juicio, la alcaldesa «ha perdido el norte» con la comparación de Revilla.
«La Justicia, con mayúsculas»
El vicepresidente primero del Consell, Vicente Rambla, en su defensa a Camps, proclamó que si lo que se trata es de enjuiciar «un supuesto regalo» los juzgados deberían «estar llenos de cargos» políticos. «Si de lo que se trata es de enjuiciar un supuesto regalo recibido, en este caso en forma de traje, deberían estar los juzgados llenos de cargos, empezando por el propio presidente del Gobierno, y ministros», dijo Rambla, quien agregó que a su juicio se está «rayando la locura». Rambla sentenció: «Creo que la justicia está para impartirse con mayúsculas, con justicia». Si a eso se añade, prosiguió, «la falsedad permanente en todas las imputaciones que se le han hecho al presidente Camps», dijo estar «seguro» de que todo «terminará bien».