Juan Antonio Blay, Madrid.
corresponsal
La situación actual que presenta la ordenación del territorio en la Comunitat Valenciana, especialmente en lo referente al proceso creciente de urbanización, es consecuencia de la ausencia de un planeamiento territorial de conjunto, un asunto que es competencia de la administración autonómica. Esa es la valoración de varios expertos en urbanismo que ayer presentaron en Madrid el Manifiesto por una nueva cultura del territorio, impulsado por 108 especialistas de toda España, entre ellos una docena de la comunidad.
«Las comunidades tienen competencias sobre la ordenación y planificación del territorio desde los años ochenta. Lo que está ocurriendo en la Comunitat Valenciana es que sus responsables hacen dejación de esas competencias», dijo ayer Manuel Benavent, vicepresidente del Colegio de Geógrafos de España.
El arquitecto y sociólogo José María Ezquiaga, profesor titular en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, agrega: «Esas competencias a las que se refiere mi compañero son las del planeamiento del territorio. Eso se puede hacer y no se hace, lamentablemente, no solo en la Comunitat Valenciana, mientras que en otras sí».
En opinión de este arquitecto, «la principal dificultad estriba en que existe un abismo cultural entre tener una visión de conjunto, que es posible y deseable, y los criterios de los alcaldes. Si en los años 60 se hubiera tenido la capacidad de construcción que existe ahora todo el litoral levantino sería como Benidorm».
Estos dos expertos en ordenación del territorio, junto a otros colegas, presentaron ayer en Madrid el citado manifiesto cuyo propósito es «aportar una reflexión sobre las consecuencias del modelo de desarrollo urbanístico que se practica en nuestro país y que tiene una incidencia nada favorable para la calidad de vida de los ciudadanos, el medio ambiente, los entornos paisajísticos y los precios de las viviendas», según Rafael Mata, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Asociación de Geógrafos Españoles.
El manifiesto propone un decálogo de principios que deberían observarse para erradicar «las consecuencias muy negativas para generaciones futuras» y, al mismo tiempo, superar «el sinónimo de urbanismo con la opacidad, la mala política y aún la corrupción». También se hace un llamamiento «a la sociedad española para que tome conciencia de que, de persistir, el mal uso y desgobierno del territorio acarrearía, tras una corta etapa de grandes beneficios privados, largos periodos de onerosos costes ambientales y sociales».
Especialistas valencianos
Entre los impulsores del manifiesto, plagado de catedráticos, arquitectos y geógrafos, figuran una docena de valencianos : Joan Romero, Eugenio Burriel, ambos catedráticos de Geografía de la Universitat de València, los arquitectos Fabián Llisterri, decano del Colegio de Arquitectos, Fernando Gaja y Gerardo Roger Fernández, y los catedráticos alicantinos Ramón Martín Mateo, Alfredo Morales Gil, Jorge Olcina Cantos y Fernando Vera Rebollo, junto al escritor Enrique Cerdán Tato.