J. P.,
Valencia
La tormenta laboral desatada en la Fundación de la Solidaridad y el Voluntariado a raíz de los seis despidos improcedentes firmados el pasado 31 de julio no es la primera que ha protagonizado Esther Fonfría desde que llegó a su puesto de gerente en el año 2001.
Un año después, en el mes de mayo, dos trabajadores salieron de la entidad trasladando al patronato duras quejas sobre las humillaciones y el hostigamiento que habían sufrido por tener puntos de vista diferentes.
Uno de los afectados defendió públicamente el derecho a mantener su antigüedad y tuvo que dimitir por el acoso a que fue sometido por Fonfría.
«He tenido que padecer humillaciones y ver cómo se las hacían padecer a mis compañeros»
, dijo en su momento este empleado, quien aseguró también haber tenido que «
aguantar broncas delante de personal de la fundación y ver que se convocaban reuniones de coordinación de proyectos de los que supuestamente era yo el responsable y a las que no se me invitaba
».
Otra empleada fue despedida oficialmente «
por no cumplir con sus responsabilidades
» y en su escrito al patronato hablaba de
«acoso permanente por parte de la gerente
» y de soportar
«desconsideraciones, humillaciones y crueldad gratuita»
.
En su opinión, Esther Fonfría antepone a cualquier cosa su
«triunfo personal y político»
y consideraba
«un mérito
» hostigar al compañero que ella misma señalaba.