El ex presidente Julio de España no quiso ayer comentar la Cuenta General de la Cámara de 2006, que revela que durante su mandato se ha triplicado el gasto en publicidad y atenciones protocolarias (de 794.000 euros en 2002 a 2,1 millones en 2006). «No quiero mover el barro y no voy a entrar a ese juego», aseguró.
De España se mordió la lengua por segunda vez en varios días. Sin embargo, fuentes cercanas sí ofrecieron algunas explicaciones. En concreto, se defendió que el incremento en los gastos protocolarios es «el precio» que hay que pagar «por la apertura de las Corts a los ciudadanos», sostuvieron. Antes, apuntaron, no se hacía prácticamente nada, salvo los autobuses para las visitas escolares, con lo que, en consecuencia, el gasto era muy inferior. Las mismas fuentes atribuyeron el déficit presupuestario a que la compra de la Casa de los Dulces fue una inversión «no prevista» que este año la abonará el Consell.