Anabel Blancas,
Valencia
La exposición
Josep Renau 1907-1982: compromiso y cultura
conmemora el primer centenario del nacimiento del artista valenciano y ahonda en su faceta menos conocida como activista político y gestor cultural. La muestra reivindica la figura de Renau lejos de tópicos y visiones
«chatas e incompletas»,
según aseguró ayer el sobrino del artista, Jorge Ballester.
«Había que hacer algo que no fuera lo de siempre»,
dijo. A su juicio, las anteriores exposiciones realizadas sobre el cartelista celebradas en Valencia, como la gran muestra que le dedicó el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) en 2006,
«se quedaron cortas y no entraban en el personaje». «Esta es la más completa»
, insistió.
Esta exposición abre el programa
València, capital cultural de la República. 1937-2007,
con el que la Universitat de València (UV) conmemora los 70 años de la capitalidad de la ciudad durante la Guerra Civil. Cinco exposiciones, un congreso internacional, un concierto y dos ciclos cinematográficos conforman los actos organizados por la UV y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) del Ministerio de Cultura
,
con el patrocinio de Bancaixa y Banco de Santander. También han colaborado el Ayuntamiento de Valencia, el Patronato Martínez Guerricabeitia, la Fundació Josep Renau, el IVAM, y el IVAC.
Las más de 250 obras que componen esta muestra de Renau, cuelgan desde ayer y hasta el próximo 11 de noviembre, de tres salas del edificio histórico de La Nau y de un espacio del Octubre Centre de Cultura Contemporània. Después, viajará al Museo de Arte Contemporáneo de Madrid y se está negociando con Besançon (Francia), Berlín(Alemania) y México.
Ballester recalcó que Renau vivió en una paradoja,
«o 'parajoda' como le gustaba decir a él»
, apuntó. En su opinión,
«mientras estamos ya casi cansados de ver algunas imágenes de la serie 'American way of life', los textos en los que Renau exponía su teoría estética son casi desconocidos, al igual que el papel que desempeñó en la promoción de la música»
, incidió.
Por su parte, el comisario de la muestra Jaime Brihuega destacó
«tres razones innegables que acreditan a este autor como ciudadano del mundo»
y que lo convierten
«en una figura fundamental del primer tercio del siglo XX por ser un creativo de carteles y por defender su compromiso político».
Así destacó una razón histórica, otra estética y una última
que calificó de
«triste»
. Brihuega detalló que fue director de Bellas Artes durante la Guerra Civil, encargó el Pabellón de España con que se presentó el Gobierno republicano a la Exposición Universal de París de 1937, para el que se pintó el mural
Guernica
de Picasso, creó el Consejo General de la Música y puso en marcha la Orquesta Nacional de España durante la contienda.
Salvaguarda del patrimonio
Además, Renau fue el responsable del salvamento del patrimonio artístico de España amenazado por los bombardeos en plena guerra, con lo que las obras del Museo del Prado, del Palacio de Llíria y otras grandes colecciones fueron custodiadas en las Torres de Serrano y el Patriarca de Valencia.
Brihuega matizó que aunque su figura política quedó relegada a una segunda fila, su obra siempre permaneció en la primera. El comisario añadió que tras recorrer los fotomontajes que realizó desde los años 30 hasta los 60 se observa que los problemas que denunció siguen vigentes, como es el hambre, la injusticia o la opresión. En su opinión, si Renau viviera
«seguiría trabajando y hablaría de la Bolsa, de la burbuja inmobiliaria, de 'Gran hermano' y lo haría con realidad virtual ya que siempre utilizó los medios más recientes.».
Durante el acto de presentación, el vicerrector de Cultura de la UV, Rafael Gil Salinas explicó que de una idea pequeña se ha conseguido un «
magno proyecto»
y recordó que
«hasta el Consell Valencià de Cultura reclama un reconocimiento».
Y señaló que en ningún momento se planteó la posibilidad de que colaborara la Generalitat . También asistieron al acto la hija de Renau, Teresa, que se mostró
«muy emocionada»
, la directora de proyectos de la SECC, Carlota Álvarez y la concejala de Cultura del ayuntamiento , María José Alcón que recordó que es hijo predilecto de la ciudad.