J. L. G., Valencia
Las inundaciones producidas por las extraordinarias precipitaciones caídas el jueves y el viernes en varias comarcas del sur de Valencia y el norte de Alicante mantenían todavía ayer completamente paralizadas distintas poblaciones de La Marina y La Safor, con especial incidencia en El Verger y Calp. El Verger se convirtió el viernes en epicentro de la tragedia natural con una anciana fallecida al verse atrapada en su casa por la crecida del río Girona, cuyas aguas alcanzaron dos metros de altura a su paso por este pequeño pueblo de menos de 5.000 habitantes. Pese a todo, el temporal también ha puesto en jaque a Els Poblets, Beniarbeig, Dénia, Xàbia y Oliva.
El Puesto de Mando Avanzado (PMA) instalado por el Consell en el ayuntamiento de El Verger -la zona cero de la catástrofe-, movilizó ayer con el apoyo del Gobierno a la Unidad Militar de Emergencias (UME). Tres unidades militares, una de Bétera y dos de Torrejón de Ardoz, se desplegaron a lo largo del día -los trabajos se han prolongado durante la noche con más de 200 personas en total- con cerca de un centenar de efectivos para retirar todas las toneladas de lodo y escombros arrastrados y ayudar a los vecinos por los destrozos en las calles y las casas provocados por las trombas de agua. Los militares cuentan con motobombas, volquetes, máquinas cargadoras y una zodiac, con el objetivo de devolver la normalidad a la localidad. Los equipos actuaron en El Verger, Els Poblets y Beniarbeig (Marina Alta), aunque la tercera unidad, incorporada por la tarde ante la magnitud de la catástrofe, se volcó en el apoyo a Calp, en la Marina Baja. Esta unidad aportó tres autobombas, un vehículo nodriza y un núcleo de apoyo de personal de ingenieros.
Al Ejército, que ha desplegado cerca de 100 efectivos, se suman 400 operarios de las administraciones municipales y autonómica. La Generalitat desplazó a la zona afectada 10 brigadas rurales y otras 10 de la empresa pública Valenciana de Aprovechamiento Energético de Residuos (Vaersa). Igualmente, participan en las labores del desescombro, retirada del lodo y limpieza ocho equipos del Consorcio de Bomberos de Alicante y dos del de Valencia.
En total, según el balance del conseller Castellano, los efectivos disponen de 60 vehículos de carga y obra, entre retropalas, contenedores y excavadoras para retirar el barro, los escombros y los muebles que han quedado completamente inservibles.
En cuanto a los afectados, unas 1.200 personas se han visto directamente perjudicadas por el desastre natural, con sus casas gravemente dañadas y con calles atestadas de escombros, hasta el punto de que ayer permanecían fuera de sus hogares. Por municipios, el principal afectado ha sido El Verger, con 200 viviendas afectadas; en Calp, han sido 40 las casas y edificios inundados por el temporal; 50 en Els Poblets; 20 en Dénia y otras cinco casas arruinadas en Beniarbeig. Según la información facilitada por Cruz Roja, el organismo de ayuda ha asistido y evacuado a 269 personas desde el viernes, de las cuales 56 han sido rescatadas por una embarcación, 166 por un vehículo de transporte, 47 por ambulancia y doce con helicóptero.
Precisamente muchos de los evacuados en las últimas horas volvieron ayer a casa. Los alojados provisionalmente en el polideportivo de El Verger fueron desplazados ayer hasta las casas de sus familiares. Sin embargo, 20 personas permanecían incomunicadas en Llíber (Alicante) después de que las inundaciones cortaran los accesos.
Por otro lado, en Calp fueron evacuadas durante la tarde 40 personas de una residencia de la Tercera Edad para ser realojadas en otra. Precisamente Calp fue uno de los lugares donde la actividad de desagüe y desescombro fue más intensa el sábado. Centenares de casas permanecían inundadas hasta la cintura, y unos 10.000 vecinos estuvieron incomunicados en las casas y edificios cercanos a las playas de Levante y Capri hasta la tarde de ayer. Casi dos días desde que arrancase el temporal. Los 250 litros que cayeron en 24 horas anegaron la carretera comarcal Calp-Moraira y la vía de tránsito del paseo marítimo, las dos únicas vías de acceso que ambas zonas urbanas tienen para enlazar con el casco urbano tradicional de esta localidad. En cuanto a las comunicaciones, sólo cuatro de las 33 carreteras comarcales que ayer quedaron cerradas al tráfico permanecen sin servicio, todas en la Marina Alta.
Por otro lado, Oliva, otra de las poblaciones especialmente afectada por la tromba en la comarca de La Safor, comenzó a recobrar la normalidad durante la jornada de ayer. La crecida del río Gallinera provocó su desbordamiento a su paso por la carretera N-332 y en su desembocadura, en las playas del sur de Oliva. El tráfico fue restablecido tras diez horas de incomunicación. Finalmente, los dos hombres que quedaron incomunicados en el paraje de Fuentes del Algar, en Callosa d'En Sarrià (Alicante), al desbordarse el río Algar, fueron rescatados.