Levante-EMV, Valencia
En Valencia subsisten en colegios, calles, iglesias, edificios y cementerios. Hasta ahora los alcaldes se han escudado en una ley de 1984 que prohíbe retirar los símbolos cuando formen parte de un edificio de manera fija. Ahora, la ley de Memoria Histórica obligará a los ayuntamientos a retirar los vestigios del fascismo.
En El Camp de Morvedre la eliminación de símbolos ha sido casi total, aunque aún quedan vestigios. El más visible es el mojón en el límite de las provincias de Valencia y Castelló -entre Benavites y Almenara- junto a la antigua carretera N-340. En Sagunt y el Port de Sagunt existen bloques de viviendas de protección oficial con el yugo y las flechas. En Sagunt, hace unos años, durante el mandato del popular Silvestre Borrás, el consistorio dedicó una calle nueva al alcalde José Blasco, el primero del franquismo. En Quartell, hay una calle dedicada al General Abriat, con lápida y fotografía del militar franquista. En Petrés aún se puede ver la inscripción en la fachada de la iglesia de la Cruz con el lema de «Caídos por Dios y por España»; enseña que se retiró hace poco más de un mes de la parroquia de Algar de Palància. La gran mayoría de pueblos de la Ribera ha reconvertido los monumentos construidos durante la dictadura quitando cualquier referencia a los vencedores -los «caídos por Dios y por España», como rezaban las inscripciones franquistas-, pero han conservado las construcciones. En Alzira se emplazó en el cementerio una lápida en recuerdo de quienes defendieron «la paz y la libertad», como se lee en el encabezamiento de una relación de nombres y fotografías de republicanos alcireños.
A pesar del intento de los ayuntamientos progresistas por borrar las huellas, en la capital de la Ribera Baixa puede visitarse aún un monolito que exhibe el águila preconstitucional y que se alza frente al cuartel de la Guardia Civil. En Algemesí, municipio cuya alcaldía ha estado en manos socialistas desde las primeras elecciones, mantiene la leyenda de Cripta de los Caídos. El mausoleo, construido en 1944, albergó durante años los cuerpos de los muertos del bando franquista aunque hoy no quedan restos humanos y su entorno se utiliza como vivero municipal pero se conserva la inscripción en que se lee Cripta de los Caídos. El afán por hacer desaparecer recuerdos de la dictadura ha pasado por alto emblemas más discretos, como el yugo y las flechas que ilustran las placas de las viviendas sindicales, y se ha olvidado también de algunos personajes locales vinculados al régimen franquista y que aún dan nombre a calles y plazas de la Ribera.
En el cementerio municipal de Gandia aún existen símbolos franquistas. En el interior se puede ver un panteón con la clásica leyenda «Caídos por Dios y por España» en el que se aprecia el escudo de la España de Franco con el águila de San Juan que lo representa, así como el yugo y las flechas que distinguían a la Falange y el símbolo de la comunión tradicionalista.
En Xàtiva, los edificios protegidos que se construyeron en los años 50, 60 y 70 a través del Instituto Nacional de la Vivienda conservan la placa con los símbolos franquistas del yugo y la flecha. En junio, un grupo de jóvenes independentistas retiró más de un centenar y las esparció frente al ayuntamiento. En Canals, un edificio del siglo XIX, el Casino Gran, centro social de referencia, conserva un retratos de Francisco Franco y otro de José Antonio Primo de Rivera, que presiden una de las estancias de la sala. En La Llosa de Ranes hace pocos años se restituyó una calle dedicada a un general franquista que llegó a la capitanía general de Valencia en plena dictadura. La calle General Abriat fue sustituida por la de Vicent Andrés Estellés en el año 1999, con la llegada al gobierno local del PSOE y en 2003 el PP ganó las elecciones y restituyó el nombre del militar franquista. El municipio de Rugat, en la comarca de La Vall d´Albaida, conserva una calle dedicada a José Antonio Primo de Rivera. Y en Llanera de Ranes, pervive la denominación de la Plaza del Caudillo en uno de los espacios más importantes de la localidad.
En el Camp de Túria hay dos municipios, ambos gobernados por el PP, que siguen manteniendo en su callejero nombres franquistas. En la Pobla de Vallbona, donde hace dos años se retiró el último busto de Franco que permanecía en la Comunitat, sigue habiendo una calle dedicada a José Antonio Primo de Ribera y otra a la Falange Española (donde el grupo municipal de EU tiene su sede). Y en Nàquera sigue habiendo una calle con el nombre del «inspirador» del Movimiento Nacional.
Información elaborada por Carlos Alós, Teresa J.Rovira, V. Contreras, Ruth Tomàs y José Ferrer.