T. Domínguez/M. J. Ros, Valencia
El supuesto agresor fue detenido pocos minutos después de pegar a Daniel por agentes de la Policía Local que lo localizaron en la calle Luis Peixó, en el distrito marítimo de Valencia. El sospechoso se fue del lugar de los hechos con su novia a bordo de su coche, un Mini Cooper negro, diciendo que iba a acudir al Hospital Clínico para interesarse por su víctima. Pero no sólo no lo hizo, sino que se fue a su barrio, donde finalmente fue detenido.
Tras el arresto, los agentes lo llevaron a la Jefatura Superior de Policía y compareció ante el grupo de Homicidios, pero se negó a declarar, por lo que esa misma tarde del día 17 lo llevaron al juzgado de guardia, funciones que ese día desempeñaba la titular del Juzgado de Instrucción número 12 de Valencia.
La juez matizó ayer, según el TSJ, que «está a la espera de recibir los primeros resultados de la autopsia para estudiar si modifica o no la situación de libertad acordada para el imputado en estos hechos» , que, de momento, continúa acusado únicamente de un delito de lesiones. Al cierre de esta edición, la policía no había recibido ninguna orden de detención contra Daniel M. G. Consternación y rabia en Benicull Por otro lado, centenares de vecinos de Benicull, la localidad en la que residía la víctima, despidieron ayer tarde entre aplausos al joven. La parroquia de San Roque, en la que se celebró el funeral por Daniel, se quedó pequeña para acoger a toda la gente que quería darle el último adiós, por lo que numerosos vecinos tuvieron que seguir desde la Plaza Mayor y a través de la megafonía la ceremonia religiosa.
Durante los cuarenta minutos que duró la liturgia, las calles de esta pequeña localidad de la comarca de La Ribera se quedaron desiertas, y tanto los bares como las tiendas y comercios cerraron sus puertas.
La gente, dividida entre el dolor y la rabia, prorrumpió en aplausos a la salida del féretro, que fue transportado por los amigos de la víctima, detrás del cual se formó una larga comitiva de centenares de vecinos que, pese a la lluvia, acompañaron los restos mortales de Daniel hasta el cementerio municipal, situado a unos 500 metros del pueblo. Los vecinos siguieron el funeral en absoluto silencio, que sólo fue roto por los sollozos de jóvenes y mayores ante el paso del féretro. El suceso ha conmocionado a todo el vecindario porque Dani, como le llamaban, era conocido por ser «un buen chaval», quien para pagarse sus estudios de Derecho trabajaba los fines de semana en un conocido restaurante de Alzira. Horas antes de oficiar la misa, el párroco de Benicull, Vicente Aparicio, pidió al ayuntamiento que dedique una placa conmemorativa en su casa natal a Daniel O. LL., cuya muerte, espera, que «este joven sea un modelo para la sociedad» porque «entendió que su deber era evitar la violencia y no desentenderse de ella» .
Por su parte, el alcalde, José Francisco Damiá, pidió ayer que «todo el peso de la ley caiga sobre el agresor» y añadió que espera «que no tenga beneficios penitenciarios y que cumpla íntegramente lo que le caiga» . Damiá, que estaba visiblemente afectado, afirmó que «ha sido un golpe muy fuerte para el pueblo».