José Manuel Rambla, Valencia
Valencia se ha convertido en una apuesta segura del PP en los últimos años. Ayer lo volvió a demostrar. Y es que Mariano Rajoy se dio todo un baño de multitudes en el mitin celebrado en la Feria de Muestras para presentar oficialmente su candidatura a la presidencia del Gobierno. Unas 15.000 personas y más de doscientos autobuses movilizados, sirvieron para arropar al líder del PP en el pistoletazo de salida de los populares en su carrera por ganar las próximas elecciones generales. Una cita a la que no fallaron los principales dirigentes y cargos del PP, incluido Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre, Ángel Acebes, Javier Arenas o Eduardo Zaplana.
No hubo sorpresas y los populares valencianos se volcaron en el acto. «Aquí se siente el aliento que nos llevará a la victoria» destacó Rajoy en su intervención, «en el ejemplo de esta maravillosa Valencia de Rita y de Paco». El aspirante del PP para desplazar a José Luis Rodríguez Zapatero de la Moncloa, aseguró que en la actual Comunitat Valenciana se nota «el aliento de la eficacia y de las cosas bien hechas. De la modernidad y el progreso. Del empuje y el dinamismo. De la creatividad y del bienestar». A su juicio, «Valencia es un buen ejemplo de lo que somos. Sois una comunidad ejemplar, que no duda en ofrecer su éxito y compartirlo con toda España, por la España que espera que demos por ella lo mejor que tenemos», aseveró.
Porque, sin duda, si hubo un concepto clave en el discurso de Rajoy, éste fue el de España, sobre todo, por las amenazas que a su juicio se ciernen sobre el país. Con un público entregado que le interrumpía con gritos de Viva España o, incluso, viejas consignas de la ultraderecha en la transición como España una y no cincuenta y una, Rajoy reclamó para el PP todo el voto «español», apelando incluso a los votantes de izquierdas. Y es que, según destacó, «tenemos que estar unidos los que queremos que la unidad de España no pueda romperse». Para ello reclamó la necesidad de un «nuevo consenso» que, a su juicio, «fije un destino común que nos permita hablar de España sin bajar la voz ni la mirada».
«Lecciones democráticas»
En esta línea, arremetió contra los nacionalistas, a los que advirtió de que «han de saber que defenderé hasta mi último aliento que la soberanía nacional es única e indivisible». Y apuntilló: «ya es hora de poner cordura en esta subasta de soberanismo». Igualmente, criticó a una izquierda que, en su opinión, quiere «darnos lecciones democráticas o carnés de ciudadanía». En este sentido, el dirigente popular no dudó en recurrir a la Unión Soviética para asegurar que «todos vimos de qué manera cayó el Muro de Berlín, todos vimos lo que había detrás, y no es para estar orgullosos».
El candidato del PP a la Moncloa, que reivindicó la necesidad de «aprender de los errores», no halló sin embargo ningún motivo para la autocrítica durante los últimos cuatro años. De hecho, en su opinión, los populares «desde la oposición hemos rendido un gran servicio a España». En este sentido, consideró que el partido había estado «a la altura de las circunstancias» y destacó que «hemos conseguido que las cosas no fueran a peor; hemos sido un dique frente a una marea de frivolidad, demagogia y relativismo».