Efe, Madrid
El coordinador general de IU y candidato a la presidencia del Gobierno de esta formación en las próximas elecciones, Gaspar Llamazares, señaló ayer que, en su opinión, el acto en defensa de la familia cristiana celebrado en Madrid constituyó «el cierre de la precampaña electoral del PP».
En un comunicado Llamazares afirmó que el evento -organizado en su opinión por la jerarquía «más conservadora» de la Iglesia católica-, fue una movilización «en contra de los acuerdos, las leyes y la soberanía» del Parlamento, auspiciada por el PP. Así, sostuvo que «bajo la excusa de la defensa de la familia se esconde un ataque a la convivencia de un Estado laico que es libre de regularse como decidan democráticamente sus ciudadanos». Llamazares, además de expresar su respeto a las creencias cristianas, señaló que «son quienes incitan a esta manifestación los que pretenden obligar a todos a vivir como ellos quieren».
Por su parte, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Felgtb), acusó ayer a la jerarquía católica de promover «peligrosamente el fanatismo religioso y de intentar de nuevo crispar a la sociedad con mensajes sobre la destrucción de la familia que se han demostrado inexistentes e irreales».
Falta de respeto a la diversidad
Tras la celebración del encuentro «Por la familia cristiana», el presidente de Felgtb, Antonio Poveda, calificó la actitud de los obispos españoles «como una falta de respeto a la democracia y a la convivencia».
Poveda destacó que la sociedad española apoya de forma mayoritaria la diversidad familiar y calificó de «fracaso sociológico» el intento por parte de «organizaciones integristas católicas» de imponer un modelo excluyente de familia. Finalmente pidió a los obispos respeto a todos los modelos familiares y que acepten que «vivimos en un Estado democrático y aconfesional donde cabemos todas y todos, pero donde la iglesia ya no puede imponer su criterio moral».