P. D. Ausina, El Puig
El primer pleno celebrado en el Puig tras la moción de censura al PSPV terminó con insultos, abucheos y con la oposición abandonando la sala. Numerosos vecinos abarrotaban el salón de plenos. La oposición de manera conjunta -socialistas, Bloc y Coalició- se levantó y dejó la sesión cuando faltaba un punto del orden del día para finalizar. Resultó misión imposible poder escuchar tanto al secretario como al nuevo alcalde José Miguel Tolosa (PP), quien amenazó en tres ocasiones con desalojar la sala tras los insultos lanzados desde el público, aplaudidos por los concejales del PSPV. La policía local desalojó a tres vecinos que no pararon de criticar al nuevo equipo de gobierno, aunque personalizaron los silbidos contra los dos ex concejales tránsfugas del PSPV, José Pérez y Carmen Palau, que soportaron un aluvión de insultos -"sinvergüenzas", "tránsfugas", "vendidos"-, que provocaron diferentes interrupciones que unidas a las sonoras ovaciones desembocaron en una sesión polémica donde resultó muy difícil escuchar las escasas intervenciones. Otras de las alusiones del público hizo referencia a que el anterior equipo de gobierno fue "elegido por las urnas". Afirmación tras la cual hubo una inmensa ovación.
Antes de comenzar el pleno un grupo de simpatizantes socialistas, algunos de los mismos con indumentaria de payasos, exhibió una pancarta bajo el lema: "El Puig es ven, no trànsfugues". Esta misma pancarta fue exhibida durante la sesión y desencadenó en el primero de los tres desalojos en los que participó la policía local. Entre el público también hubieron discusiones. La gran mayoría se manifestó contraria a la moción.