La «rendición» del 14 de febrero

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

ANDRÉS CÁNOVAS MARTÍNEZ Hace poco, un dirigente sindical se preguntaba sobre la representación de los médicos. Opinamos que no caben dudas: el médico nunca pue­de delegar su capacidad de negociación en formaciones en las que su presencia siempre será minoritaria. Cuando se dispone de un modelo electoralista como el nuestro, es evidente que las organizaciones sindicales generalistas basan su actuación en el voto, independientemente de las causas defendidas, para aglutinar amplias mayorías. Dado que los médicos somos un escaso 20% de los trabajadores sanitarios, sólo agrupándonos en nuestro propio sindicato podremos aspirar a ser tenidos en cuenta. Y aunque el sindicalismo de clase utilice en ocasiones al colectivo médico para articular interesadamente conflictos de carácter político, CESM-CV jamás manipulará a los médicos para que otros alcancen objetivos partidistas. La indepen­dencia de nuestro sindicalismo profesional contrasta con la falsa neutralidad de unos y la abierta subordinación de otros.
Las razones de nuestro rechazo al acuerdo de 14 de febre­ro radican en los incumplimientos previos, en los elementos perversos del documento presentado y en las interpretaciones sesgadas acerca de los compromisos alcanzados. Sin mencionar el negligente inmovilismo de nuestra conselleria ante el nuevo marco creado por el Estatuto Básico del Empleado Público, que obligaba a una relectura del acuerdo de abril de 2007. Además, otras comunidades autónomas han pactado medidas que, como en Murcia o Castilla-La Mancha, convertían en obsoleto gran parte del camino andado aquí. No queremos en CESM-CV asistir a la huida de médicos hacia otras comunidades limítrofes siendo co­mo es posible fidelizarlos para el sistema público valenciano.
CESM-CV ya había negociado el esqueleto del acuerdo cuando aún otros no habían aportado nada a su contenido. La desaparición de los contratos basura mediante la creación de los facultativos de atención continuada (FAC) derivaba de una propuesta nuestra, aunque adolecía aún de indefiniciones graves en materia de jornada y descansos. Las ofertas de empleo anunciadas nos parecían insuficientes y no aceptábamos los plazos de ejecución, idéntico motivo al alegado por CC OO hace un año para convocar una huelga en período electoral. Al parecer, lo que merecía un conflicto en 2007 ha merecido ahora una dócil y rápida firma sin mayores modificaciones. Y, finalmente, CC OO falta a la verdad cuando afirma haber suscrito un acuerdo de equiparación entre horas de guardia y ordinarias (que es lo que desde CESM-CV exigíamos a la conselleria), cuando lo único logrado es un vago compromiso de aproximación sin calendario concreto. Ni siquiera vamos a profundizar en la supuesta reducción de jornada laboral porque en realidad sólo se crea una mesa para estudiar el tema cuando nosotros reclamamos ya las 35 horas semanales, de lunes a viernes, como el resto de los funcionarios.
Faltaba rematar adecuadamente el documento para eliminar los defectos de que adolecía en su primera redacción. Estábamos en ello cuando CC OO y otras fuerzas sindicales decidie­ron ponérselo fácil a la Administración apresurándose a rubricar en pocos días la propuesta oficial sin garantía adicional alguna. La rendición del 14 de febrero se había consumado. Quizá pesó más la necesidad de expiación por el conflicto de 2007 y probablemente el acuerdo contenga cláusulas no escritas de las que más pronto que tarde tendremos noticia. El hecho es que nosotros estábamos muy cerca de arrancar un buen acuerdo y los sindicatos de clase lo impidieron... ¿al servicio de quién? La conselleria, en definitiva, optó por ignorar a los médicos ante la aparición en escena de tan inesperados aliados y CESM-CV hizo lo único que po­día y debía hacer.
Si existiera un consejo de la profesión médica en nuestra Comu­nitat nada de lo anterior hubiera ocurrido porque, en su se­no, la representación se hubiera determinado por el número de afiliados médicos, obviando así el circo electoral que tanto beneficia a algunos. A eso le tiene miedo, entre otros, CC OO, a confrontar su implantación real entre los facultativos y su capacidad para hablar en nombre de ellos, en un ámbito de negociación en el que los votos de otras categorías, aunque todos respetables, no sirvan para arrogarse una representatividad médica inexistente.
*Secretario general de Metges de la Comunitat Valenciana (CESM-CV).

COMPARTIR
 


  HEMEROTECA
 Buscador vivienda
Operación
Tipo de inmueble
Provincia
Anunciese gratis
El portal inmobiliario de
Las elecciones, en clave valenciana
  Encuestas de actualidad
¿Conoce las razones de la huelga de la EMT en Valencia?
  Sí
  No
¿Le parece justa?
  Sí
  No
Votar »
 
RESULTADOS ACTUALES
¿Conoce las razones de la huelga de la EMT en Valencia?
63%
No 37%
¿Le parece justa?
35%
No 65%
   
¿Conoce las razones de la huelga de los maquinistas del metro en Valencia?
  Sí
  No
¿Le parece justa?
  Sí
  No
Votar »
 
RESULTADOS ACTUALES
¿Conoce las razones de la huelga de los maquinistas del metro en Valencia?
71%
No 29%
¿Le parece justa?
32%
No 68%
 
Ver más encuestas »
  CONÓZCANOS:  Contacte |  Atención al lector (edición impresa) |  CONÓZCANOS |  LOCALIZACIÓN |  CLUB DIARIO LEVANTE |  POLITICA MEDIOAMBIENTAL     PUBLICIDAD:  TARIFAS  
Levante-emv.com y Levante-EMV son un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de Levante-emv.com. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 
  
  
Otras publicaciones del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | El Boletín  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review