Esteban Mercer, Palma
-¿Cómo surgió la idea de escribir una obra así?
-La infanta Elena es uno de los miembros de la Familia Real más queridos y también más desconocidos por los ciudadanos, que perciben en ella a un ser cercano que han visto crecer a medida que se ha desarrollado el reinado de su padre en una profunda transformación de la sociedad española que hoy reclama igualdad de derechos en la sucesión a la corona descartando para siempre la preeminencia del varón sobre la mujer. Doña Elena será la última de su dinastía en perder sus derechos de primogenitura a favor de su hermano pequeño. Sólo por eso tiene un lugar en la historia. Además atesora una complejidad de carácter y vida que despertó el interés de la periodista Carmen Duerto hace mas de diez años, los que ha tardado en recabar información suficiente para publicar La reina que no pudo ser.
-¿Qué le sedujo de la Infanta para dedicarle tantos años de investigación?
-Es la última de una cadena de discriminación que acabará cuando la infanta Leonor se convierta en Princesa de Asturias aunque tenga un hermano menor. Para eso es necesario un cambio constitucional, que tarde o temprano se producirá porque la sociedad lo demanda. Cuando se redactó la Constitución no se pensó en la equiparación que la mujer ha conseguido en los últimos años, interesaba mas consolidar la monarquía y la tradición que designaba al varón como sucesor. En aquel momento estaba todo en el aire.
-¿Falta de visión de futuro o desinterés?
-Creo que un poco de las dos cosas. Lo que he podido constatar hablando con gente como Sabino Fernández Campo es que hubo mucho de improvisación durante los primeros años de reinado, actuaban al día. No se pensó en ningún momento en la posibilidad de que Elena algún día fuera reina y por eso no se estableció un programa de educación especial que en cambio sí se hizo para el Príncipe.
-¿Y si al Príncipe le hubiera sucedido algo que lo apartara de la sucesión?
-Es que ocurrió algo que no estaba previsto. Don Felipe estuvo a punto de renunciar a la Corona para casarse con Eva Sannum. En ese momento Doña Elena se aterrorizó porque no quería ni se sentía preparada para esa responsabilidad tan alta. Ella asume su condición de Infanta, pero siente que la presión es enorme. Le encantaría ser una persona anónima, una mujer como las demás.
-¿Qué rasgos destacan de su personalidad?
-Ha ido cambiando. Su infancia fue de superprotección, lo que la hizo madurar tarde. La adolescencia supuso rebeldía y rechazo de su condición, es muy tímida y no soporta ser el centro de atención. Se casó ilusionada y para toda la vida, pero el matrimonio con Jaime no funcionó desde el principio. Son muy distintos. Hizo un esfuerzo enorme para reconducir su relación marital porque es muy creyente, pero nada ayudó. La enfermedad del duque fue un mazazo terrible para los dos y complicó mucho las cosas. Era imposible seguir adelante.
-¿Don Jaime fue decisivo en su transformación?
-Sí, aunque mucho antes la Infanta ya se preocupaba mucho por su imagen. Su gran problema es el sobrepeso y lleva años luchando para no engordar. Don Jaime la transformó en un icono de la moda internacional vistiéndola en París, la introdujo en su mundo y ella se dejo aconsejar. En cambio, él nunca participó de las aficiones de su mujer, sólo comparten la pasión por la caza y poco más. Es curioso pero en cuanto se anuncia el cese temporal de la convivencia, Elena abandona rápidamente la sofisticación y vuelve a su estilo de antes, menos glamuroso, más deportivo.
-¿Habrá divorcio?
-De momento siguen casados, y que se sepa, no se han iniciado los tramites. Viven y hacen vidas separadas, es un hecho y no parece que esto vaya a cambiar. Doña Elena parece mucho más contenta y relajada desde entonces. Es una mujer nueva, con otro trabajo, similar al de su hermana Cristina. Su curriculum profesional no es muy abultado, pero el Rey quiere que sean independientes para que el día de mañana no dependan del hermano. Llegaráun día en que su situación institucional cambiará radicalmente. De hecho, desde la boda de los Príncipes, el protagonismo lo tiene doña Letizia.