Efe/E. P., Madrid
La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) lanzó ayer con éxito los satélites astronómicos Herschel y Planck. Ambos satélites iniciaron su viaje hacia órbitas en el espacio profundo, en torno a un punto especial de observación situado más allá de la Luna, sobre el transbordador Ariane 5 desde el puerto espacial europea situada en la Guyana francesa. Se trata de dos de los satélites astronómicos más sofisticados jamás construidos.
Una vez en su destino, los dos satélites comenzaron una revolucionaria campaña de observación que ampliará nuestro conocimiento sobre la historia del Universo.
Herschel es un gran telescopio espacial en la banda del infrarrojo lejano diseñado para estudiar algunos de los objetos más fríos del espacio, en una región del espectro electromagnético prácticamente inexplorada. Planck es un telescopio que cartografiará la luz fósil del Universo --la luz del Big Bang- con una precisión y una sensibilidad sin precedentes. Las dos misiones se enmarcan entre las más ambiciosas jamás desarrolladas en Europa y marcan el cruce de nuevas fronteras en el campo de la astronomía basada en telescopios espaciales.
Ambos satélites enviaron sus primeras señales de radio a la Tierra "sólo 40 minutos después de su despegue", confirmando que la separación de la lanzadera "ha sido un éxito" y permitiendo el control de su trayectoria por parte de los ingenieros espaciales. España ha participado con 98 millones de euros en la construcción de estos instrumentos científicos por medio de diversos institutos científicos.