|
|
|
HEMEROTECA » |
EFE Su uso quedará prohibido en 2010 y, con él, el medio de subsistencia de unas 60.000 personas.
Utilizados para transportar a los turistas por los lugares más emblemáticos de la ciudad (actualmente conocida por el nombre de Ho Chi Minh), los ciclos se han convertido en un problema para el saturado tráfico de la urbe más grande de Vietnam, con cerca de ocho millones de habitantes.
Aunque sigue siendo popular entre los visitantes foráneos, las autoridades consideran que este vehículo ya no es adecuado para una ciudad moderna, donde han florecido los rascacielos en detrimento de los elegantes edificios coloniales y donde el leve chirrido de las cadenas al pedalear ha dejado paso al atronador petardeo de las motocicletas.
Los ciclos se han convertido en un anacronismo y la nueva normativa sólo permitirá circular a aquellos que pertenezcan a empresas turísticas, alrededor de 150 vehículos.
La prohibición, que las autoridades locales ya han retrasado dos veces desde 2007 debido a la oposición que genera en el sector, se extenderá a todos los llamados "vehículos modificados", generalmente pequeños remolques construidos sobre un ciclomotor o una bicicleta.
La medida afectará a cerca de 60.000 personas en la ciudad, cuya subsistencia depende de los ciclos para turistas y de otros vehículos de este estilo utilizados para la venta ambulante o el transporte de mercancías, una práctica muy común.
A pesar de que el tráfico de ciclos lleva años restringido a algunas calles y determinados horarios (el mediodía y la noche), el anuncio de la prohibición total ha caído como un jarro de agua fría sobre un colectivo caracterizado por su precaria situación económica.
Hoang, lleva 18 años ganándose el pan a golpe de pedal. Si tiene un buen día, se embolsa unos veinte dólares de salario (unos quince euros) pero, en una mala jornada, este vietnamita de 45 años se vuelve a casa sin un dong (moneda local) en el bolsillo, tras pasar una jornada de quince horas apostado en una esquina.
"No me gusta la nueva ley. Con este trabajo me gano la vida y puedo pagar un colegio inglés para mis dos hijos varones. Dentro de seis meses, seguramente tenga que convertirme en xe-om (taxista en motocicleta), pero para eso tengo que comprarme una moto y además no se gana tanto dinero", afirma sin tapujos a Efe.
En sus años de conversaciones con los turistas, Hoang ha conseguido aprender inglés, lo que le otorga una innegable ventaja competitiva frente a sus compañeros de profesión.
Otros, como Tram, que a sus 70 años lleva dando pedales desde que terminó la guerra civil (1975), sólo hablan vietnamita y sus ingresos son notablemente inferiores.
"Gano entre dos y cinco dólares al día, a veces menos, pero es el único trabajo que sé hacer", dice resignado, sin atreverse a criticar la nueva ley "porque no serviría de nada".
Tram pertenece a la vieja generación de conductores de ciclo que, una vez terminada la guerra, sufrieron la sutil represalia del Gobierno victorioso por haber apoyado a los americanos: se les cerró el paso a cualquier empresa pública y no les quedó otra alternativa que pedalear.
El Gobierno ha prometido ayudas a los afectados que se queden sin trabajo pero no ha anunciado medidas concretas, lo que ha disparado los rumores: muchos creen que recibirán cinco millones de dongs (en torno a 296 dólares o 220 euros) por su viejo ciclo.
"Todo el mundo habla pero nadie sabe, prefiero no hacerme ilusiones", dice Nam, otro conductor que lleva veinte años en la profesión y que se queja de la falta de ingresos regulares.
"Llevamos una época mala y he tenido que acudir varias veces a las mafias para tomar dinero prestado. No sé si conseguiré lo suficiente para comprarme una moto cuando prohíban los ciclos, pero de alguna manera tendré que dar de comer a mis tres hijos", se lamenta.
|
|
Trucos de bricolaje, herramientas y técnicas, limpieza y organización…
. Consejos para evitar el resfriado
|
|
||||||||