S. G. VALENCIA
Ocurrió el pasado viernes por la noche. Francis Franco, el nieto que cambió el orden de sus apellidos para perpetuar el del abuelo, se sentó, por primera vez, en el plató de un programa del corazón. Lo hizo para tratar de lavar públicamente su imagen, manchada por la denuncia que le ha puesto una vigilante de la estación del AVE de Zaragoza. La semana anterior, el mismo asiento lo ocupaba su hermano Jaime Martínez-Bordiú. La hermana de ambos, Carmen, es una de las "musas" del "papel cuché" y las exclusivas y ha llegado a intervenir en un concurso de baile.
Pero lo de Francis era mucho más raro. Tanto, que el programa de Antena 3 no cesó de promocionar el hecho de haber tenido ante sus cámaras -previo pago- a los tres nietos de Franco. El hijo mayor del Marqués de Villaverde negó tajante ser xenófobo o violento. Jaime Martínez Bordiu lleva varias intervenciones en el último año y también se ha visto en los tribunales, no sólo denunciado, incluso condenado por maltrato a su ex novia Ruth. Y ha confesado sus problemas con las drogas. La familia también estuvo en el ojo del huracán informativo al hilo de la polémica del Pazo de Meirás y la boda que celebró en él.