RICARDO RODRÍGUEZ VALENCIA
Sin haber llegado a la treintena, ya se había convertido en un mito del cine más alternativo. Cofundador del controvertido movimiento Dogma 95, Thomas Vinterberg se reconoce ahora "abrumado" por todo lo que aquello significó en su vida, y por eso ha apostado por poner el contador a cero con When a man comes home, la película que clausurará hoy la XXIV edición de Cinema Jove.
Ayer, frente a la prensa, Vinterberg reconoció que su último filme "es el resultado de todo lo que he vivido durante los últimos años. Tras la explosión exitosa de Dogma, pasé una década intentando alejarme todo lo posible de aquellos mandamientos. Investigué en mis propios límites todo lo que pude, y decidí volver al punto en el que comenzó todo hace más de quince años".
Su película se puede calificar como una comedia, pero muy sui generis. "Algunos de mis filmes han sido calificados como comedias negras, y no es algo que me desagrade", reconoce. Tampoco niega ciertos paralelismos con La celebración, su obra más conocida, pese a encontrase en campos radicalmente alejados. Sin embargo, el ambiente familiar y festivo es comparable, y se trata de una herencia de la infancia de Vinterberg: "Mi vida se desarrolló en una comuna donde siempre estaba rodeado de mucha gente. A la hora de comer, éramos más de 14 personas, hippies semidesnudos que tan pronto tocaban la guitarra como acababan discutiendo. Parte de todo aquello se ha colado en mis películas". En When a man comes home también se ha producido el reencuentro entre el director y el actor Thomas Bo Larsen, -"mi mejor amigo"- y uno de los protagonistas de La celebración.
Fue precisamente este filme el que abrió la puerta al Dogma 95, un movimiento estético que Vinterberg lideró junto a Lars Von Trier, y que en la segunda década de los noventa se convirtió en un controvertido pero exitoso fenómeno que acabó por desbordar a sus propios creadores: "Aquello fue la reacción de un grupo de jóvenes contra lo establecido. Fue un reto que le lanzamos al mundo, pero acabó convirtiéndose en un éxito masivo, en una moda. Y ya sabemos que las modas acaban por engullirse a sí mismas".
Ahora, quince años después, el mundo vive una nueva crisis, motivada en esta ocasión por la economía: "La industria está ahora paralizada, y sólo apuesta por películas de éxito. Pero hay que tener paciencia. En un par de años, saldrán un sinfín de películas brillantes sobre este momento histórico, tan dramático".
Premio para el
corto "Amistad"
La cinta "Amistad" del director de Alejandro Marzoa y de Bugalú Films se alzó ayer con el premio de la octava edición del Proyecto de Cortometraje, Mercado Cinema Jove, que tiene como objetivo "impulsar y facilitar la producción de un proyecto que se estrenará en primicia en la próxima edición del certamen".
El galardón consiste en la compra de derechos del cortometraje para su emisión en TVV y Canal Plus por un importe de 18.000 euros, así como en la post-producción de sonido.
El cortometraje trata sobre la amistad "mal entendida". La cinta narra la historia de cuatro compañeros de trabajo que al acabar la jornada se van a tomar unas copas y "empiezan a sacarse los trapos sucios, lo que deja al descubierto que esa amistad sólida no existe". El jurado destacó el "humor corrosivo" del cortometraje que define la "corta pero sólida trayectoria de Marzoa".