SUSANA GOLF
La primera prenda interior masculina conservada -en la colección Volker Goerhartdt, director creativo de Jockey desde hace 40 años- es una camisola de lino. Data de 1790 y lleva bordadas unas iniciales, las de su dueño, señal inequívoca de que pertenecía a una familia acomodada. Entre este camisón y los actuales diseños tecnológicos de tactel hay una larga historia evolutiva llena de momentos clave. Uno de ellos, el nacimiento, en 1934, del "slip". Su 75 aniversario se recuerda ahora de la mano de una exposición itinerante que acaba de recalar en Valencia -El Corte Inglés de la Avenida de Francia- y que incluye una "joya": un calzoncillo tamaño XXL "customizado" por el mismísimo Andy Warhol.
A finales del XVIII y principios del XIX se utilizaban camisas o pantalones hasta el tobillo, piezas artesanales con botones y un refuerzo en la cintura llamado "silla de caballo". A estos pantalones se les incorporaron pronto los tirantes -no existían las tallas-, más fuertes para el campo, de tela para la ciudad. En 1909 se impone el "union suit" -mono de una sola pieza-. El lema publicitario para venderlo era "suficientemente largo y suficientemente grande". Mejora el tejido, se acortan los pantalones y las mangas...
En 1934, un diseñador de la marca estadounidense recibe una postal de la Riviera francesa. Inspirado en aquellos trajes de baño nació el "slip". Con el paso del tiempo, estaba llamado a convertirse en el calzoncillo más vendido de la historia.
Durante la posguerra los soldados introducen desde Europa a Estados Unidos el "boxer", un short a veces de seda con goma en la cintura. Con colores y estampados para elevar la moral.
En 1935 Jockey aporta al mundo otra pequeña "revolución", la introducción de la bragueta de Y invertida y el logo impreso en la cinturilla. Fueron al escaparate de Mercys. Pero ese día en Chicago cayó una gran nevada. Cuando iban a retirarlos, los norteamericanos ya se los estaban quitando de las manos. La colección conserva rarezas como un modelo con dibujos "hippies" realizado en "nylon", tejido rápidamente descartado o un calzón decorado que le regalaron a Goerhartdt con motivo del Carnaval. En el cine, Tom Cruise lució unos auténticos Jockey en la película "Risky Business".
Los uniformes de la NASA
En los años 60, en plena carrera espacial en el marco de la guerra fría, la NASA requirió urgentemente los servicios de Jockey. Los astronautas de las misiones Apollo debían llevar ropa interior bajo sus trajes. En el mayor de los secretos, los diseñadores idearon unas piezas especiales, capaces de resistir la falta de gravidez o las aceleraciones, con gomas en las mangas, los pies cubiertos y una cremallera lateral. Aquellos trajes también pisaron la Luna, hace ahora 40 años.