PEPE SANCHO VALENCIA
Ocho mil personas aclamaron a Isabel Pantoja en el Parc Central de Torrent, como desagravio a esa actuación que la tonadillera suspendió el 17 de este mes en la localidad pacense de Villanueva de la Serena por la escasa venta de entradas. Claro que Torrent estaba en fiestas y la entrada para ver a la Pantoja era libre. Gentileza municipal costosa porque Isabel cobró la bonita cantidad de 70.000 euros, hasta hace poco su caché era 80.000, pero que resulta escasa para el montaje que desplaza la popular cantante. Una magnífica orquesta de nueve músicos, dos voces de coro y un grupo flamenco de cinco componentes. Si se descuenta la que tira el fisco, las comisiones a agentes, intermediarios y representantes, el séquito que le acompaña y desplazamientos, puede decirse que la Pantoja canta gratis.
Isabel Pantoja, profesional indiscutible, llegó al Parc Central a las siete de la tarde, cuatro horas antes de la fijada para el comienzo,acompañada de su inseparable María Na?varro, y probó sonido. Gran cantidad de gentes, venidas a Torrent desde los más diversos lugares, esperaban a las puertas del recinto desde muchas horas antes, como Antonio Alegría y Alfredo Rey, incondicionales acérrimos de Isabel, que estaban allí desde las cuatro. A las once en punto, Isabel Pantoja aparecía en el escenario vestida de azul celeste con el público puesto en pie y se arrancó con Pero vas a extrañarme.
Isabel lavó la cara al público con frases como "¡Viva Torrente!", "Viva Valencia!" y "¡Os quiero con toda mi alma!" Cambió de vestido dos veces más, una bata de cola rojo vivo que movió con maestría, y uno agitanado estampado en fucsia. Hu?bo más alusiones de complacencia. "Cuando comencé, mis maestros me dijeron que tenía que tener mi propio estilo, pero que si escuchaba a alguien... que fuera a Concha Piquer." Y se cantó al piano Cinco farolas cargadas de arte. Y dedicó la Salve rociera, con la que cerró su actuación, a la Virgen de los Desamparados.
Un fuerte dispositivo de seguridad veló por la buena marcha de esta concentración masiva de peni?tentes de la Pantoja, en su gran mayoría mujeres que no dejaron de corear y aplaudir a su diva.