CARMEN AMORAGA VALENCIA
Una famosa escritora despierta en un hospital después de haber sufrido un accidente de coche en el que, supuestamente, fallecieron su marido, Marco, y su hija, Chiara. Ese es el punto de partida de Ella, que todo lo tuvo, la novela con la que Ángela Becerra acaba de ganar el Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica 2009.
Pero el auténtico comienzo de esta novela tuvo lugar hace ya algunos años en el Harry's Bar de Florencia. "Vi entrar a una mujer que parecía haberlo tenido todo, pero que mostraba ahora un rictus de dolor. Sin mediar palabra, el barman le puso un dry martini, que ella tomó en silencio y que se fue sin pagar. Miré a mi alrededor y vi que había otras personas como ella, solas, y pensé cuántas soledades estaban juntas sin rozarse siquiera. He tardado mucho en escribirla, pero es que las historias mismas deciden cuando se escriben. Y esta me cogió por la solapa y me dijo: ¿Me escribes o no?". Y Ángela decidió contestar la pregunta de forma rotunda.
La respuesta, una novela que se ha editado simultáneamente en 22 países y que es, en opinión de su autora "mi obra más madura. Quería hablar de la pérdida, la soledad y de la resurrección, de la búsqueda de sentido a la vida".
En efecto, Ella, que todo lo tuvo es una novela cargada de simbolismos y de personajes secundarios como Livido, Sabatini o la Donna di Lacrima, una misteriosa mujer que recibe a ilustres florentinos vestida únicamente con una gema, que ayudan a la protagonista a reencontrarse con su pasado, a resolver el misterio del accidente, y, en última instancia, a sobrevivir.
La soledad del ser humano
"No sé si una tragedia te hace mejor persona, pero crea un antes y un después en la vida de cualquiera porque los traumas hacen que te replantees la vida", añade Becerra. Y eso es lo que hace la protagonista, Ella, que debe su nombre a que "en realidad contiene a todas las mujeres que pueden existir, y vive en la novela rodeada de hombres". Regresa a Florencia, se matricula en un curso de restauración y poco a poco va recomponiendo su vida. "La historia fue cogiendo un crescendo muy bello y creo que habla de un tema fundamental en el ser humano como es el de la soledad, porque todos en algún momento de nuestra vida nos hemos encontrado solos y nos hemos preguntado de dónde viene ese sentimiento", explica.
Ángela Becerra, colombiana afincada en España desde hace veinte años, confiesa que la historia "se fue apoderando de mí de tal manera que se acabó convirtiendo en una fijación para mí. No podía hacer otra cosa que escribir y tuve que aislarme en un hotel para escribir. Creo que ella es de esos personajes que terminan acompañándote allí donde vayas, tanto que no descarto que vuelva a aparecer en una futura novela", agrega Becerra.
Ella, que todo lo tuvo es, en palabras de su autora "una novela de misterio basada en la evolución psicológica y emocional de la protagonista. Es una novela en la que habla de soledad, de frustraciones y de amor. Los sentimientos siempre están presentes en mis libros, como en la mayoría de los libros de otros, lo que pasa es que si el autor es un hombre lo llaman novelas psicológicas, y si lo hacemos mujeresÉ".
La Channing de la publicidad
Ángela Becerra, la segunda autora colombiana más leída en su país sólo por detrás de García Márquez, llegó a la literatura después de dedicar su vida a la publicidad. "Era muy dura. Me llamaban Ángela Channing", bromea. "Pero llegó un momento en el que me dí cuenta de que lo que quería hacer era escribir, y eso fue lo que hice", cuenta.
Primero, editó un poemario y más tarde trató de publicar su primera novela, De los amores negados. "Fue muy difícil. La rechazaron en muchos sitios. Una agente literaria me llegó a decir que era impublicableÉ".
Por suerte, se equivocó. Con De los amores negados obtuvo el Latin Literary Award 2004, de la Feria del Libro de Chicago, y con El penúltimo sueño fue galardonada con el Premio Azorín de Novela 2005 y el premio al Mejor Libro Colombiano de Ficción 2005, además del Latin Literary Award 2004. "Yo no tengo la culpa de eso", ríe.
De hecho, explica que "sólo me he presentado a dos premios: al Azorín y al Planeta Casamérica 2009. Les estoy muy agradecida a todos, porque me han permitido acercarme a los lectores, que es lo que queremos todos los escritores cuando nos decidimos a publicar. Uno no es más escritor porque publique, pero si publicas, lo que quieres es que los lectores te lean".