EFE NUEVA YORK
Son sólo catorce y se caracterizan por ser los más generosos del planeta por haber donado más del mil millones de dólares a lo largo de sus vidas. Estas personas son las que forman la primera lista recopilada por la revista Forbes de filántropos, que encabeza el fundador de Microsoft, Bill Gates.
De los 793 magnates que tienen un patrimonio superior a los mil millones de dólares, tan sólo once integran esta nueva categoría de supergenerosos, según la revista, que los califica de posiblemente el subgrupo de ricos más exclusivo del mundo.
Junto a esos once, Forbes ha incluido en su listado al fundador del consorcio informático SAP, Dietmar Hopp, al financiero James Stowers y al ex banquero Herbert Sandler, ya que, aunque han donado más de mil millones de dólares durante sus respectivas vidas, estas donaciones han hecho que sus fortunas personales sean ya inferiores a esa misma cantidad. La publicación no ha incluido al mexicano Carlos Slim debido a que la fundación del tercer hombre más rico del planeta no proporcionó la información.
Gates se coloca al frente de los supergenerosos gracias a los 19.543 millones de euros que ha donado en sus 53 años de vida, la mayoría canalizados a través de la fundación que lleva su nombre y el de su esposa Melinda. La revista considera que la generosidad de Gates ha influido en otros miembros del selecto club de los multimillonarios, que no se han querido quedar atrás.
Al fundador de Microsoft le siguen el inversor George Soros, con 5.029 millones de euros invertidos; el fundador de Intel, Gordon Moore, que ha donado unos 4.750 millones de euros y el financiero Warren Buffett, que 4.680 millones de euros. Grandes millonarios como Eli Broad, James Stowers o Herbert y Marion Sandler son los que les siguen.
Domina el efecto Rockefeller
Uno de los datos que no pasa por desapercibida la revista americana Forbes es que diez de los catorce magnates más generosos de todo el mundo son estadounidenses, pese a que solamente el 45 por ciento de las grandes fortunas del mundo se encuentran en el país norteamericano. Esta circunstancia se atribuye a la tradición creada por históricos potentados como Andrew Carnegie o David Rockefeller, que pasaron de ser descarnados empresarios a dos de los nombres más asociados con la filantropía, agrega la revista.