Atrás había quedado una semana realmente dura para los novilleros Arturo Saldívar y Patrick Oliver. Cornadas de las que pueden acabar con las ilusiones de cualquiera. El mejicano Saldívar, ya ha podido contarlo y habla de cosas lógicas en un chaval que quiere ser torero como lo venía demostrando en actuaciones tan comprometidas como las que había tenido en Las Ventas. A pesar de la gravedad -la cogida sufrida en Santa Cruz de Retamar se ha comparado con la que se llevó a Paquirri ahora hace 25 años-, dice que quiere probarse lo antes posible. Su voluntad se merece un buen manojo de oportunidades. En ello está su mentor Juan Cubero, hermano del infortunado Yiyo.
El drama estuvo más cerca de Patrick Oliver. La gravedad de la cornada sufrida el domingo en la plaza francesa de Saint Sever hizo presagiar lo peor. El pitón prácticamente le arrancó la tráquea. El parte decía que apenas quedaba sujeta por dos pequeños nervios. Los médicos hablan de milagro. Cuando escribimos la tarde del viernes, parece que comienza a ingerir alimentos y a querer hablar. Todo extremadamente duro.
La fiesta enseñaba su cara más bonita, la de los premios y los triunfos. El ayuntamiento de Málaga hacía público el fallo del jurado que otorga el premio "Capote de paseo" al matador de toros que hace la mejor faena de la feria. En esta ocasión ha recaído en José Tomás. Con igual número de orejas que Ponce en el esportón, en el jurado pesó sobremanera la pureza, la reunión y el compromiso del torero de Galapagar sobre el toreo técnico, estético y periférico del valenciano. También que JT sólo había toreado dos toros y EP, cuatro. En Cuenca, coincidían por primera vez esta temporada Morante y Cayetano, después de que el torero de La Puebla hiciera unas desafortunadas declaraciones respecto a la medalla de las Bellas Artes concedida a Francisco Rivera Ordóñez, que provocaron en Curro Vázquez, apoderado del menor de los Rivera, la reacción de dejar pasar un tiempo antes de que coincidieran en los carteles. Ha sido en la capilla de la plaza de toros de Cuenca donde se han vuelto a encontrar. Lo que se dijeron o no en lugar de tanto recogimiento quedará entre ellos.
Luego, en la plaza, los dos triunfaron. Cayetano cortó tres orejas, por dos faenas en las que predominó el empaque, la templanza y el toreo de trazo largo, y Morante, dos, por una faena muy torera, donde hubo acople, encaje, ligazón y gotas de acrisolada gitanería. En su otro toro, no tuvo opción. Fue una bonita forma de dirimir diferencias de las que el público fue el mayor beneficiado. Al final, cuando los capitalistas los cogían para sacarlos a hombros, hubo saludo con apretón de manos. Lo cortés no quita lo valiente. En esta ocasión quedó patente que los dos fueron valientes.
Morante volvía a caer herido en San Sebastián de los Reyes. Es el tributo de los toreros que salen a jugársela, y el de La Puebla esta temporada está demostrando que es más valiente que artista. Que ya es ser valiente.
Mientras se está propagando la especie de que estamos en crisis de toros porque las ganaderías registran un bajón de bravura, creemos que es el momento de reflexionar. Es cierto que se venía de unas temporadas en la que rara era la tarde que no destacaba el buen juego de corridas. Pero conviene no confundir dirigiendo el tiro sólo a los ganaderos.
Analizando corridas es injusto echar las culpas sólo al ganadero. A los toreros también hay que responsabilizarlos. No se puede decir que en estos momentos haya una gran nómina de buenos toreros sin matizar que algunos no están en su mejor momento. Se ha llegado al extremo de que una ganadería como la de El Pilar se ha quedado fuera de un abono tan amable como es el de Salamanca. El empresario, Manuel Martínez Erice, ha justificado esta ausencia "porque no ha tenido novios" (Sic). Una ganadería que sí se anunció y con la que triunfó J T en Málaga. ¿Qué pasa? ¿Que en el momento que una ganadería remonta la casta ya no se quiere? ¿Quiénes fallan, los ganaderos o los toreros? A mi me da que ambos, pero me duele más la actitud de muchas figuras que se esconden y pervierten el lenguaje auténtico de la fiesta. ¿Cambiará esto alguna vez?