J. CUERVO OVIEDO
"El 90% de lo escrito sobre mí es mentira", asegura Alfonso Armada, el más misterioso de los juzgados por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Se le atribuye que iba a ocupar la Presidencia del Gobierno resultante de la rebelión, fue detenido cinco días después del golpe, fue condenado a 30 años de prisión por rebelión militar en 1983 y cinco años después estaba en casa.
Durante la conversación habló de ello. Al principio, evitaba decir las palabras "prisión" o "cárcel" para referirse al lugar donde se interesó por Jovellanos. Después habló de las consecuencias de to?do aquello en tono divertido:
"Aún no entiendo lo que pasó. Yo no di el golpe, informé días antes a Gutiérrez Mellado (vicepresidente primero de Seguridad y Defensa) de que se estaba viviendo una situación grave, obedecí durante toda la noche, resolví con Tejero que salieran los diputados, en lugar de que metieran a los geos, como querían hacer. No sé por qué se me juzgó. El juicio fue una manipulación de la defensa de otros condenados, la condena no la entiende nadie y el presiden?te del tribunal, Luis Suárez, me dijo que se había tenido que poner enfermo porque no podía condenarme -lo hizo un sustituto- como imponía el Gobierno. Acabado todo, salí favorecido: ahora tengo la estima de la gente y antes no la tenía".
No ha leído Anatomía de un instante, libro de Javier Cercas sobre el 23-F que triunfa este año, ni ha visto las miniseries de televisión de TVE-1 y Antena 3 que dramatizaron aquellos hechos. "Estoy harto de oír tonterías del 23-F. Nadie se cree nada, por eso recibo atenciones que antes no tenían conmigo."