S.G
Zona D. De diseñador. Cantera. Una nueva generación. Siete jóvenes seleccionados por Javier Calvo. La lituana Asta Masiulyte se decanta por el vestido. Asimétrico en tejidos lisos adornados con piezas al modo de las instalaciones de algunos artistas. Aromas de Oriente. Fidel David y el estilo Lolita, como principio y fillosofía. Parejas felices en el mundo de fantasía de la feria. Ellas con vestidos de muñeca y detalles victorianos, como cuellos altos, volantes, enaguas, «hot pants» y cancán. Ellos con bermudas, pantalones golf, camisas y levitas, petos y gorras Oliver Twist.
Loolah (Neus Valera y Ana Zaragoza)presenta ropa de mujer suave y natural. Lo mejor, el punto trenzado. Lululucía apuesta al bicolor (azul o amarillo y blanco) que no se mezcla, se separa con costuras en diagonal. Tiras de tela. Superposiciones.
El más arriesgado fue Pei Cotz (Pablo Pallardó). ¿Con qué no imaginarian nunca ver vestido a un hombre? «Bodies», transparencias, organzas envolventes, flores, lorzas, faldas. Pues todo eso. Referencias al cómic (grandes hombreras armadas) pero también al campo y la naturaleza («salacots», piel de serpiente, alpargatas de esparto con plataformas y estampado de mazorcas).
Mensaje apocalíptico y duro el de Retal Reciclaje Creativo. Pola Pucci y Paolo Coppolella traducen al lenguaje textil la guerrilla, la situación de Oriente Medio, pero también la batalla de cada uno, de cada día. Volúmenes arquitectónicos, derroche de tela, prendas amplias, asimétricas. Pantalones de tiro oriental, capas envolventes, pasamontañas de gasa. Y todo eso usando como siempre sábanas, manteles, cortinas y tapicerías recicladas. Es la marca (ética) de la casa.
Susana Escribano se va a un «neogrunge» con cosas de la granja. Vuelta a la tierra, a los orígenes. Prendas XXL, con apariencia de un par de tallas mas. Vaqueros muy anchos con grandes bolsillos, petos, monos, rafia y aperos. Punto y denim. Todo ello «casual» y desgastado, envejecido.
El premio al mejor diseñador de la zona D —que patrocina Mercedes Benz con 3.000 euros— quedó finalmente desierto. Los creadores participantes mostraron su disgusto abandonando la pasarela y, posteriormente, con un comunicado en el que se quejaban también de las formas (cómo se hizo pública la decisión y algunos problemas posteriores, al parecer, para difundir su postura). La cuantía se acumulará al premio en la próxima edición.