Arrancaba la semana con los ecos todavía en el ambiente de haber vivido una hermosa corrida goyesca cuando los portales taurinos de internet comenzaron a presentar las noticias pareciendo más partes de guerra que crónicas taurinas. Miguel Ángel Perera, soberbio en la cita rondeña, era el primero en caer apenas unas horas después en Mérida. Los toreros cuando se arriman, cuando se pasan el toro por la faja, y un poco más abajo, les puede pasar de todo. Hasta caer heridos. Son riesgos asumidos, pero no deja de impresionar cuando asoman a la pantalla del ordenador tantos partes de enfermería y algunos recogiendo heridas de suma gravedad, como las dos cornadas recibidas el jueves en Navalcarnero, por Manuel Jesús ´El Cid´, una de ellas muy cerquita de la safena, y la otra en la cavidad torácica. De susto grande.
El torero de Salteras, cuando se pone uno a analizar su recorrido, el impacto y el dolor como aficionado es mayor porque se trata de un torero que había pasado un bache y estaba en recuperación. Sumaba éxitos y ganaba en confianza para el final de la temporada. Tenía como meta dejar las cosas como comenzaron antes del mano a mano en Sevilla con Morante y los Victorinos. Ahora hay que esperar que la recuperación de las dos gravísimas cornadas recibidas sea rápida y sobre todo que no le dejen secuelas para, si es posible, reaparecer antes de que finalice la temporada española. A los toreros que tanto les cuesta situarse y además hacerlo sin más concesiones que la verdad y el pecho siempre por delante, cuando llegan estos tragos amargos, hay que animarles.
Y como el toro no entiende de galones, entre las cogidas de uno y otro espada, han caído novilleros y toreros de plata. En la feria de Calasparra, el novillero mejicano Calita, era herido de gravedad por un astado de El Cubo. Juan del Álamo, recibía una cornada grande, pero limpia, de un novillo de Los Chospes, en la feria de Albacete. En la reaparición de Morante en Valladolid, el peón de su cuadrilla Pepín Monje, era espectacularmente cogido por un toro de Garcigrande. En Cehegín, el subalterno de Finito de Córdoba, Rafael de la Rosa, era arrollado por un toro de El Torero, recibiendo heridas de pronóstico reservado. Y el viernes, cuando nos disponíamos a entregar el trabajo, nos llegaba la noticia de la grave cogida sufrida en Arganda por el peón de Antonio Rosales, Javier Cerrato. Todo en una semana con gran actividad donde junto a la tensión de vestirse de torero hay que añadir la fatiga que produce el trajín de la carretera.
La semana ha tenido su cara agradable, por la recuperación del novillero Patrick Oliver, que hace veinte días recibió una cornada en la tráquea, y que reaparecía el viernes en Arganda del Rey, y por el gran número de toreros que están logrando éxitos este mes de setiembre. Entre los que más han apretado lidera la semana Sebastián Castella, seguido por David Fandila ´El Fandi´, El Juli, Cayetano y José María Manzanares, mientras que de los más jóvenes Rubén Pinar logra destacar. Hablando de toreros de Albacete, hay que valorar la alternativa que el mismo viernes tomaba en la capital manchega el novillero Juan Luis Rodríguez, de manos de Vicente Barrera, que tuvo una brillante actuación junto a José Tomás. La temporada que viene va a costar verle en plazas de primera. La razón: la plataforma digital.