ANTONIO MARÍN GUIRADO LAS VEGAS/EFE
"Lo que ocurre en Las Vegas, se queda en Las Vegas", reza la máxima. Las corridas de toros han llegado para no irse nunca más. Al menos eso afirma quien ha devuelto el arte de Cúchares a "la ciudad del pecado" tras más de 40 años (la primera corrida se celebró en 1965).
"La gente vendrá a Las Vegas a ver toros, estoy seguro", dijo Pedro Haces, encargado de Don Bull Productions, la empresa que lo ha hecho posible. Las faenas de Las Vegas son más "un espectáculo taurino" que una corrida de toros tradicional. Sobre todo porque no hay sangre por medio, como obligan las leyes estatales de Nevada.
No hubo lleno en el complejo ecuestre del hotel South Point, apenas medio millar de espectadores para ver al "Zotoluco", Alfredo Ríos "El Conde" y Julio Benítez "El Cordobés". "Pero irá a más -sostiene, optimista, el promotor- exportamos la tauromaquia, que es un arte, y los toreros son artistas".
Plaza cubierta, aire acondicionado, pantalla en lo alto del pabellón al más puro estilo de la NBA, toros ataviados con un velcro en el lomo para simular el uso de banderillas y banda de mariachis. A finales de mes, el cartel anuncia a José Ortega Cano, Enrique Ponce, Javier Conde, Julián López "El Juli", David Fandila "El Fandi" y Francisco Rivera.
Viajes organizados desde España
Ya hay empresas que gestionan el viaje desde España durante una semana, con opción de visitar el Gran Cañón, San Francisco y el Parque Nacional de Yosemite, por unos 1.400 euros, precio de las corridas -que van desde los 60 a los 650 dólares-.