Una modelo con una larga cola de colores, que se iba desplegando por toda la pasarela como si de un gusano se tratara, inició ayer el desfile con el que Ágatha Ruiz de la Prada quiso celebrar la cincuenta edición de Cibeles Madrid Fashion Week, en la mañana de su segunda jornada, en la que Juanjo Oliva y Ailanto dieron una lección de buen gusto. Además, los sevillanos Victorio & Lucchino han llamado Alquimia a una colección difícil de describir, en la que han jugado al contraste de colores, de dibujos y a mezclar tejidos insólitos y estructuras que aparentemente son antítesis y que parecen esculturas. efe madrid