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MILA TRENAS, EFE Cibeles Madrid Fashion Week pone fin a la celebración de sus primeros veinticinco años con una jornada caracterizada por la diversidad y por ser una de las más entretenidas del programa de esta cincuenta edición, con Carlos Díez, uno de los más veteranos, como maestro de ceremonias.
En teoría, el día de hoy ha estado dedicado a los diseñadores más jóvenes y a los menos experimentados, pero el programa lo desmiente ya que de los doce que han desfilado, solo son tres o cuatro los que se pueden incluir en esta categoría.
Aunque ya son muchas sus pasarelas, una vez más Carlos Díez se ha reservado para esta última jornada, donde, por otra parte, encaja perfectamente. Bajo el nombre de "Sir", Díez ha presentado una colección deportiva, con una puesta en escena divertida pero una muy seria sastrería en piezas unisex que conviven con otras lenceras, con puntillas.
Rosados, como uno de sus bonitos trajes capa, negros, vainilla, damascos, estampado selvático, popelin, algodón, seda, napa, lana fría y terciopelos en prendas llenas de fantasía y buen hacer.
Vistoso estampado de pelucas, leitmotiv de su desfile.
En el polo opuesto, la también veterana Sita Murt presentó "El instante" una de sus colecciones más trabajadas, según la diseñadora, y en la que ha querido reflejar ese momento mágico que vive cada mujer.
Y lo hace con unas propuestas en blanco y dorado y con unos looks pensados para realzar la silueta, ya sea con cortísimas faldas como con prendas que se ajustan con cinturones.
Bordados hechos a mano, chapas cosidas, lentejuelas de metacrilato bordadas o pintadas, puntos viscosos con hilos dorados en una presentación en la que ha sacado un vestido elaborado en macramé. Para completar, unos zapatos muy especiales con tacones de metacrilato diseñados por ella.
Apoyadas por sus numerosos seguidores, las dos diseñadoras que forman El Delgado Buil han contado con la colaboración de cuatro jovencísimas majorettes para presentar una colección inspirada en los clásicos vestidos de estas animadoras.
En sus propuestas unisex los grandes volantes son protagonistas indiscutibles y recorren tanto las gabardinas como los pantalones masculinos. Triunfo también de la piel en diferentes colores y tratada como si fuera algodón, así como de los vestidos femeninos confeccionados por entero con volantes, en tonos rosa y rematados en negro.
Serguei Povaguin inició su desfile vistiendo a una mujer clásica y elegante, con trajes camiseros, abrigos sobrios, faldas tubo con camisas blancas, en looks muy chic que fueron desarrollándose hacía amplios pantalones con pliegues de lentejuelas y vestidos cosidos a base de tiras de diferentes tejidos y colores.
Tres diseñadoras, Guillermina Baeza, Dolores Cortes y Montserrat Bassons, han dejado patente que en baño hay mucho que decir. En su primera cita en Cibeles, aunque lleva más de treinta años en la moda, Bassons ha dado una lección de elegancia, pero de una elegancia sin excesos, inspirada tanto en la estética más glamorosa de los años 50 como en los aires más futuristas.
Dolores Cortes ha llevado el arte povera a sus creaciones demostrando que con objetos reciclados, cotidianos y con materiales que no son nobles se puede hacer una colección chic y elegante.
Conchas pintadas a mano, cordoncillos, maderas, estampados inspirados en pinturas povera, crochet con tiras de licra, papel reciclado, en una bonita colección en la que ha dado glamour al no lujo.
La colección de Guillermina Baeza es un homenaje a los años veinte, momento de transformaciones, creatividad y libertad femenina, principalmente en cuanto a las prendas de vestir que dejaron de ser rígidas, estáticas.
Los colores son blanco-negro y gamas de morados y verdes y en tejidos destaca el algodón, la lycra, el popelín, las organzas elásticas y las microfibras en formas ultrafemeninas.
En el inicio de la jornada, Anke Schlöder presentó una colección inspirada en la naturaleza y sus sonidos en una mezcla total de texturas, patrones, colores y una línea llena de vestidos de gasa estampados con motivos naturales, como flores o mariposas. Frente al sosiego de Schlöder, Krizia Robustella trasladó al público hasta un parque de atracciones para presentar estampados multicolores y ropa deportiva, en tonalidades fluor.
Nicolás Vaudelet ha cambiado el caballo por el mar, los pescadores y la sofisticación étnica del Nuevo Mundo, representada en tocados de pájaros realizados por la francesa Odile Gilbert con pelo natural.
La cordobesa Juana Martín dice haberse inspirado en "El tiempo de los gitanos" del cineasta Emir Kusturica para una colección cuyo hilo conductor han sido los estampados en fuertes colores, con predominio de los amarillos y algunas prendas algo "rococo", mientras que María Barros, con una colección entera en naranja y azul petróleo, ha querido rendir homenaje a la sofisticación.
No faltaron los pliegues, volúmenes globo y grandes cuellos que la caracterizan.
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