Si volviera un día a la plaza se encontraría una profesión dividida. La sangre y el riesgo han ocupado un espacio que antes dominaba el arte.
Esto ha existido toda la vida. Siempre ha habido toreros revolucionarios que marcan la pauta, que arrastran, que llevan la gente a la plaza y no siempre es fácil.
¿Paquirri era de esos toreros?
Si, Paquirri era un buen profesional, pero había muchos en aquella época.
¿Había mucha diferencia entre el toreo de antes y el de ahora, entre Paquirri y sus hijos, por ejemplo?
A estos toreros les tengo mucho cariño, mucho respeto y mucha admiración, tanto a Francisco como a Cayetano. Tenga en cuenta que a su padre lo mató un toro y el mero hecho de que ellos sean toreros es impresionante. Y si después de todo esto son figuras del toreo, pues que Dios les bendiga.
¿Entiende la polémica de la medalla de las Bellas Artes?
No. Eso siempre suele pasar. Los toreros nunca somos perfectos. A veces decimos algo que no es debido. Pero sí es importante reconocer que es meritorio lo que han hecho, sobre todo Fran
Ahora hay mucha oposición a la fiesta, crece el movimiento antitaurino, crece también la pasión por los toros a cuenta de este tipo de polémicas. ¿Cómo ve la fiesta?
No se preocupe usted por esto. Toda la vida han existido estas turbulencias. Pero la fiesta tiene un peso específico, es inenarrablemente preciosa, y no la puede obstaculizar nadie. La fiesta llevará su curso y Dios quiera que sea por muchos años más.