S. GOLF VALENCIA
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El símbolo @ se ha convertido en algo cotidiano en los tiempos que corren. Pero ¿Por qué se llama arroba? ¿Es un término universal? ¿Tiene otras denominaciones en otros países? ¿Podría adoptar nombres más cercanos? Todas estas preguntas se las hizo un buen día un abogado de Lleida, Ramón Arnó, especialista en nuevas tecnologías. Abrió una página en internet y emprendió una campaña que defiende que el elemento que precede las direcciones de correo electrónico pase a llamarse "caragol" (caracol). Pensó en este molusco porque es muy representativo para los leridanos. Pero en la red se ha abierto el debate y hay varias propuestas: ensaimada, remolino, algarroba, "botifarra"...
Ramón Arnó explicó a Levante-EMV que todo nació como un divertimento, sin más pretensión que cuaje en el boca-oreja, "con la complicidad de la gente". Es una iniciativa "personal, voluntaria y divertida" pagada de su bolsillo. A pesar de que algunos internautas insinúen, medio en broma medio en serio, que tras la web (caragol@caragol.cat) podría estar el mismísimo Tripartito.
Pero, en el fondo, tiene su sentido. Hay varios idiomas en el mundo que ya llaman caracol a la @, explica Ramón Arnó. En bielorruso, "?limak" (caracol); en coreano, "gol-baeng-i o dalfaengi" (caracol de mar), en esperanto, "heliko" ( caracol) y en italiano, "chiocciola" (caracola). Con toda probabilidad, por el parecido de sus formas. Esta semejanza queda recogida en el logotipo de la campaña.
En otros lugares recibe un nombre vinculado a distintos animales, expresiones mucho más descriptivas, que hacen referencia a la espiral final y a su supuesta semejanza con el rabo de algún "bicho": cola de mono en alemán, monito en búlgaro, arenque en checo y eslovaco, gusano en húngaro, trompa de elefante en sueco...
La iniciativa ha encontrado numerosas adhesiones. En la popular red social Facebook se han organizado dos grupos: uno que apoya la denominación "caragol" y otra, también con bastantes seguidores, que prefiere "ensaimada".
Arnó ha recibido críticas fundamentalmente de internautas catalanes pero también apoyo desde Mallorca, Valencia y otros lugares de España. Algunos hablan ya de la "caracolización" de internet.