S. GOLF VALENCIA
Tienen los días contados (pueden ser años, pero no tendrán ninguna cabida en el futuro). La paulatina desaparición de las bolsas de plástico que algunas cadenas han puesto ya en marcha y el Gobierno quiere legislar ha hecho renacer los métodos tradicionales para transportar la compra, los carros y las cestas. Los grandes centros comerciales de la ciudad de Valencia constatan que las ventas de carritos "se han animado" y que empiezan a verse más en las colas de las cajas.
La primera "prueba de fuego" la pasarán los valencianos mañana día 15, cuando los centros Carrefour retiren las bolsas como han hecho ya en otras ciudades. El carrito tradicional -el más clásico, rectangular y a cuadros- no había muerto del todo, pero casi. Los cada vez más frecuentes dolores de espalda ya habían provocado un repunte. Ahora las empresas especializadas apuestan a que puede convertirse en el regalo "it" de las próximas Navidades.
Los carros del siglo XXI
Los carros de la compra del siglo XXI son algo diferentes. Adaptados a las nuevas necesidades, los hay plegables, otros incorporan bolsas para congelados o distintos departamentos, añaden ruedas hasta llegar a cuatro y, en los casos más avanzados, pueden engancharse a la bicicleta o convertirse en un asiento para descansar. Y luego está el diseño. Ahora hay modelos en colores ácidos y estampados. Son los carritos "fashion". El mercado, además, se ha incorporado a internet, donde pueden adquirirse desde 15 hasta 100 euros o más.
Los responsables de los centros El Corte Inglés en Valencia han constatado un aumento en las ventas. También ha cambiado el perfil del comprador. Cada vez hay más gente joven. Las firmas comerciales, conscientes de ello, han lanzado modelos más pequeños, aptos para "singles" o parejas sin hijos. La misma cadena Carrefour, pionera en tomar medidas por delante de la legislación, comercializará carritos plegables por 3,5 euros.
Los carros no son la única alternativa. Es de esperar que también vuelvan a ponerse de moda los cestos. Y ya se están comercializando múltiples variedades de bolsas ecológicas. Algunas se encuentran en los propios centros comerciales: El Corte Inglés -también Opencor, Hipercor, etc- vende bolsas reutilizables a 0,95 euros cuyos ingresos además irán destinados a la ONG WWF; Carrefour empezará repartiéndolas de forma gratuita según el importe de la compra.
"I'm not a plastic bag"
Se ha experimentado ya con bolsas de fécula de patata y las de tela retornan al calor de la moda "retro" que impera. Se pueden encontrar ya en muchos establecimientos, en pro de una vida más saludable, libre de la contaminación que produce el plástico; otras llevan la firma de reconocidos modistos que experimentan con materiales naturales (rafia, algodón) y a veces insólitos, como la citada fécula de patata. Célebre es el bolso de tela con el eslogan "I'm not a plastic bag" ("yo no soy una bolsa de plástico"). La diseñadora británica Anya Hindmarch comercializa este bolso -ya imitado hasta la saciedad y que popularizaron rápidamente las famosas- al módico precio de cinco euros porque en realidad es una declaración de principios en favor del medio ambiente. Las pasarelas de moda también hablan verde.
Algunas marcas han recuperado aquellas bolsas de la compra de los años 60 y 70 que solían estar colgadas detrás de la puerta de la cocina. Pueden verse de nuevo en las estanterías de los establecimientos especializados en hogar.
Los concienciados y los interesados en sacar al mercado estos nuevos productos alternativos "venden" sus ventajas: mayor capacidad, utilidad permanente frente a lo efímero de la bolsa y demás. Los fisioterapeutas se decantan por los carros frente a las bolsas de tela en los casos en que el peso supere los diez kilos. Según los expertos, cargar más de cinco kilos por brazo es perjudicial para la musculatura. Hay alternativas. Se trata, básicamente, de un cambio de mentalidad.